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No me moverán

¿Tiene razón Trichet?

Abril 11, 2011

El Gobernador del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, ha subido el tipo de interés básico al 1,25% la semana pasada; además ha anunciado que, probablemente, subirá más en los próximos meses ¿Tiene razón?

Heredero del Banco Central Alemán, el BCE es la institución europea encargada de velar por la estabilidad económica de la zona euro. Es decir de mantener la inflación debajo de límites razonables, que están fijados en el 2% ¿Por qué? Porque inflaciones superiores tienen efectos perversos para la economía. Primero, al subir los precios suben los costes de producción y eso disminuye la competitividad de la zona-euro en un mercado de competencia global, si otros competidores no tienen esta presión inflacionista. Segundo, cuando los precios se disparan los factores económicos se dedican a la especulación, que resulta rentable, y no a la producción, que con inflación exige más esfuerzo y su resultado es más incierto.

La teoría para mantener la inflación a raya es clara: si se sube el tipo de interés, los créditos son más caros; este encarecimiento produce una disminución del crédito. Por tanto hay menos dinero en manos del público y, en consecuencia, disminuye la demanda de bienes y eso retiene el crecimiento de los precios.

Dudas razonables

La Zona Euro tiene una inflación por encima del 2% habiendo países con más del 3,5% (España por ejemplo). En ese sentido Trichet tiene razón al subir el tipo de interés. Sin embargo hay serias dudas en otros aspectos, por varias razones:

a)      La inflación puede ser de demanda, los precios suben porque el consumo tira de ellos; o de costes, los precios suben porque los componentes de los productos son más caros. En este segundo tipo el efecto de la subida de interés es menor para retener la inflación porque la subida de precios viene incorporada a los costes del producto. Dado que parte de la inflación de la zona-euro es debida a la subida de la energía que compramos al exterior (el barril de petróleo alcanzó los 125 dólares el viernes), es dudoso que la subida de tipos básicos de interés sea tan eficaz para reducir la inflación como el BCE cree.                                                                    

b)      La zona-euro no es homogénea. Hay países con un buen crecimiento del PIB, mientras otros están estancados (Grecia, Irlanda, Portugal y España al menos). En estos últimos una subida de tipos de interés acentuará las dificultades económicas, porque su consumo se retraerá. Máxime si, como en España, las familias están endeudadas (por hipotecas inmobiliarias por ejemplo). La renta disponible de esas familias se reducirá al subir lo que tienen que pagar por la hipoteca y la economía sufrirá esa reducción; incluso producirá un aumento del paro. Por el contrario, en Alemania, con menos paro y menos endeudamiento familiar, estos efectos negativos no se darán. No es raro que el economista americano Krugman haya acusado a Trichet de defender los intereses alemanes frente a los de otros países europeos. España, por ejemplo, va a ser uno de los paganos de esa subida de interés.                                               

c)      Auque la decisión de Trichet está sustentada en la teoría monetaria más ortodoxa, aún no hay suficientes estudios empíricos macroeconómicos de cómo funciona esa teoría en un área monetaria de reciente creación, como es la zona euro. Una zona con características de diversidad económica, cultural y geográfica. Sospecho que los teóricos no tienen suficientes estudios serios que aseguren el conocimiento, más o menos aproximado, de los efectos reales de las subidas y bajadas de tipos de interés en toda la zona euro y en cada uno de sus componentes. Loe efectos serán distintos en cada país según su situación económica o según su inflación sea de demanda o de costes.

Estos tres razonamientos conducen a pensar que Trichet tiene una razón teórica débil para la subida del tipo de interés. Subida que puede no ser tan eficaz como piensa el BCE y puede crear efectos perversos no contemplados. En todo caso alguna medida debe tomar, pero lo más claro es que las economías del sur lo van a pagar.

J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.