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Otras opiniones

Tetas, culos e incultura

Septiembre 8, 2009

Nunca pude imaginar que la incultura llegara hasta ese punto. El fin de semana pasado acudí como jurado al certamen de Miss y Míster Málaga y todavía ando recuperándome de las escenas que viví junto a los candidatos a representar a la provincia andaluza. El nivel de belleza superó con creces a las expectativas, pero lo cierto es que la incultura de los aspirantes me provocó un sarpullido que todavía se reproduce por gran parte de mi anatomía. Demasiada silicona intravenosa. Las maniquís, algunas de ellas expertas en atravesarse en camas ajenas, eran incapaces de responder a preguntas tan absurdas como cuál es el nombre de la Princesa de Asturias o qué cualidades debe tener una mujer para llegar a ser Miss España. Sin embargo, lo más sorprendente llegó cuando una de las aspirantes ni siquiera supo distinguir entre la monarquía y la república. Cuando le pregunté sus preferencias sobre tan polémico asunto, su rostro empalideció. La moza, que oculta tras una timidez algo burda insistía en que el desparpajo es más que importante para ser la ganadora del certamen, dijo no saber distinguir entre una y otra. Vomitivo, sobre todo teniendo en cuenta que además de ser un concurso en el que se valora el envoltorio es necesario tener un mínimo de cultura para “vender” bien a sus respectivas ciudades. Otra de las jóvenes me dejó perplejo cuando enmudeció al ser preguntada por la más que sonada Trama Gürtel: “¿Y eso qué es lo que es? En mi vida he escuchado algo similar”, espetó con vehemencia.  Más tarde, en uno de los pasillos del hotel en el que nos hospedamos todos juntos –pero nunca revueltos-, la simpática mozalbeta dijo conocer lo que significaba tan misteriosa combinación de palabras: “Ya sé lo que es: Gurtel es cinturón”. No supe donde meterme. La guinda del pastel llegó cuando se les pidió que nombraran a un personaje histórico y una de ellas pronunció María Patiño. Y no es que mi amiga y admirada Patiño no merezca tan distinguido título, pero resulta más que atrevido…
 
Renglón aparte merecen los plastificados hombretones que aspiraban a recibir el título del más guapo de Málaga. En una de las entrevistas personales, al ser preguntado por su cuadro preferido uno de los jóvenes que lucía envidiable musculatura respondió para sorpresa de todos: “A mí me gusta uno que es de girasoles y que lo pintó Picasso”. El aguerrido modelote se refería a los famosos girasoles que popularizó Van Gogh. De traca. Algo parecido ocurrió cuando otro de los allí congregados se quedó perplejo al preguntarle sobre la “Operación Malaya”. “¿La operación qué?”, dijo entre risas. El guaperas, de belleza indiscutible, aseguró que a pesar de vivir en Andalucía desconocía lo ocurrido en los ayuntamientos corruptos. Mucha teta y mucho culo, pero cerebros vacíos y con eco.

 

Saúl Ortiz es periodista y escritor