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Mi Tribuna

Teresa Romero y la ingratitud de una pareja que ya busca otros intereses

Noviembre 9, 2014

Resulta que la sanidad pública española logra salvar a una enferma de ébola y la curación se ha convertido en un arma de acoso político con ataques directos a la gestión, añadidos al anuncio de una serie de demandas con un claro tufo de oportunismo.

En efecto, la situación de Teresa Romero ha traído en jaque a los responsables políticos, en su momento desbordados por una corriente imparable de errores encadenados, comentarios a destiempo y una permanente sensación de estar continuamente superados por los acontecimientos. Pero también hay que computar el aspecto novedoso e imprevisto que confundió ese componente de inseguridad política incontrolable hasta la creación de la comisión liderada por Soraya Sáez de Santamaría y el entierro político de la ministra Ana Mato.

El papel de Javier Limón

Teresa Romero ha superado el virus del ébola, algo que sin duda debemos celebrar, pero la reacción posterior liderada por su marido ha contagiado el entorno  de tal forma que a los partes médicos sobre la evolución de la auxiliar de enfermería, seguirán ahora los movimientos judiciales oportunamente orquestados por el equipo jurídico que asesora a la pareja.

El papel de Javier Limón ha venido cobrando un protagonismo escalonado desde sus apariciones en los medios de comunicación. Ya movilizó el patio por el sacrificio de Excalibur, el perro del matrimonio elevado a la categoría de hijo cuyo cariño es totalmente comprensible en la misma proporción que su incomprensión ante la disyuntiva del riesgo. Excalibur forma parte de ese episodio repleto de ignorancias y temores en referencia a todo lo que sucedió en esa nefasta primera etapa de la enfermedad de Teresa, cuando la ministra se retrató en el caos y la confusión era algo más que una ceremonia: una verbena.

Falta de elegancia

El caso es que la falta de elegancia de la pareja contrasta con su intento de quedar bien con los servicios médicos que les atendieron. Faltaría más. Hablar de denuncias el día que recibió el alta médica refleja el escaso estilo de la estrategia Limón. El marido, de plató en plató, encantado en las ruedas de prensa y ante la presencia de los medios de comunicación, viviendo prolongados momentos de gloria que suenan a rentabilizar una terrible experiencia personal.

Mucho se ha especulado en los círculos íntimos de la sanidad madrileña sobre la pareja y los antecedentes previos a su ingreso en el Carlos III. Forma parte de esa leyenda oculta que poco importa porque lo realmente válido es la curación de Teresa y todos los que le rodearon en ese periodo crítico para controlar la evolución de la enfermedad. Desviar después este caso a la veda abierta de las denuncias y las querellas es una muestra de ingratitud y escaso estilo. Como ocurrió en la gestión política del ébola, el matrimonio también ha fallado en su reacción. Es lo que ocurre cuando se mezclan otros intereses y entran en escena asesores y abogados en busca de su presa.

Félix-Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid