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El mayordomo

Tendencias: Las Slippers

Febrero 7, 2010

Hoy da la impresión que no se es nadie si no se calzan unas slippers en los restaurantes y bares de moda de las grandes ciudades.


Las slippers son unas zapatillas que tradicionalmente y debido a sus características se han vestido en las casas de campo por la aristocracia británica.

Las zapatillas de estar por casa deberían ser de piel y podemos optar por modelos abiertos o cerrados por el talón. Independientemente de que nos decantemos por unas u otras deberemos evitar vestir zapatillas tipo Nordikas ya que su elegancia puede ser puesta más que en duda.

El rey de las slippers sigue siendo el modelo Albert. Este modelo es el que se ha popularizado con el nombre de slippers.

Las slippers difieren del resto de zapatillas de estar por casa por su suela de cuero, por ser cerradas y estar hechas con terciopelo. Estas características convertían a las slippers como el calzado de referencia a la hora para ser usado sobre los fríos suelos de las casas de campo inglesas.

Igualmente, pronto se empezaron a vestir, no sin mucho acierto, acompañando al esmoquin. Personajes como el oscarizado actor inglés David Niven popularizaron este calzado para las ocasiones más formales.

Hoy, siguiendo esa “evolución” nos encontramos que esas zapatillas pensadas originariamente para acompañarnos durante los días más fríos de invierno en nuestras casas han abandonado su hogar y se han mudado a las calles y bares de moda de todas las grandes ciudades. Igualmente, caballeros de dudoso estilo como el magnate de Formula 1, Flavio Briatore, se han decantado por las slippers como su calzado hasta cuando visten de chaqué; algo totalmente prohibido hasta por los protocolos más permisivos.

Ha habido pocos fenómenos recientes en la moda masculina que en tan poco tiempo se hayan expandido con tanta fuerza y rapidez como lo han hecho las slippers. Y si nos atemos a lo que vemos en la calle, todo hace pensar que dicha popularidad seguirá creciendo.

Si alguien ha tenido gran parte de culpa en esta difusión, estos no han sido otros que los mal denominados “guapos oficiales” quienes liderados por Rafael Medina y con la ayuda de la prensa rosa han conseguido hacer de estas su modo de vida.

Debido a la enorme popularidad que han alcanzado las slippers, hoy no existe ninguna casa de moda de renombre que no las tenga incluidas en su catálogo. Desde las tradicionales casas inglesas como Shipton & Heneage, Edward Green o Trickers pasando por nacionales como Stubbs & Wootton o Del Toro Shoes han visto como el resurgir de este zapato se ha convertido en el responsable de una parte importante de su cuenta de resultados.

Si bien somos de la opinión de que estas antiguas zapatillas de estar por casa deberían permanecer en contacto con los fríos suelos de las casas de campo, si nos dejamos llevar por las nuevas tendencias y nos sumamos a la moda de vestirlas fuera de ellas, lo deberíamos hacer con un mínimo de estilo.

Si queremos romper con toda formalidad deberemos acompañarlas de prendas claramente informales. Es por ello por lo que la vestimenta de estas zapatillas solemos encontrarla en la mayoría de los casos hoy acompañadas de pantalones vaqueros. Los vaqueros no muy anchos y no muy largos permiten mostrarse a este coqueto calzado en todo su esplendor y hacerse el protagonista de todo el conjunto.

No es recomendable vestirlas con calcetines negros u oscuros ya que lo único que conseguiremos con esos colores es dar un formalismo que la vestimenta de esta prenda no requiere.

Por el contrario, optemos por calcetines de un color llamativo o poco convencional. No debemos olvidar que todavía hoy el uso de las slippers fuera de casa es algo no por todos entendido y por lo tanto llamarán suficientemente la atención como para que las miradas se dirijan a ellas y nuestros calcetines deben estar a la altura de tanta atención.

En verano, por el contrario, podemos vestirlas sin calcetín como hacemos con algún tipo de mocasín.

Debido a la fisionomía de este zapato, las slippers no son aptas para ser usadas durante muchas horas seguidas ya que su fina suela de cuero y su propia confección convierten a este calzado en un zapato sin amortiguación alguna. Esto traerá consigo que conforme transcurra el tiempo nuestras slippers nos resulten, con toda seguridad, algo incómodas.

Si bien en aquellas casas de campo de los aristócratas británicos de los años 50 el color de las slippers seguía siendo el negro, hoy las encontramos en múltiples colores y con diseños francamente atractivos.

Otra de las particularidades de las slippers son los múltiples motivos que podemos encontrar grabados. Resulta realmente difícil encontrar dos modelos iguales lo que aporta un toque de exclusividad.

Esta exclusividad aumenta cuando mandamos grabar nuestras iniciales en su parte frontal. Seguramente todos mantengamos en la retina aquellas enormes iniciales de Flavio Briatore en su boda con Elisabetta Gregoraci o las no menos discretas que escogió Brad Pitt con motivo del Festival de Cine de San Sebastián. No obstante, si elegimos unas iniciales discretas nuestras slippers aumentarán en exclusividad y estilo.

A pesar de su fácil fabricación y reducido coste tanto de mano de obra como de materiales, las slippers no siempre resultan un calzado barato. Aunque su popularidad ha traído consigo que ciertas marcas económicas las pongan a la venta a precios contenidos, si nuestro deseo es adquirir este interesante capricho en alguna de las históricas casas de zapatos de Northampton no deberemos sorprendernos si su precio asciende a más de 400€.

Por todo ello, si nos cruzamos con alguien con un calzado más próximo a unas zapatillas de estar por casa que a unos zapatos nunca deberemos pensar que ese caballero ha salido de casa a todo correr y se le ha olvidado calzarse el zapato adecuado. Seguramente estaremos ante alguien que sigue las últimas tendencias y que vive la moda de forma muy actual.

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com