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Los puntos cardinales

Teléfono Rojo, Putin vuelve al Kremlin

Octubre 4, 2011

El poder político en el Kremlin se parece mucho al cambio de turno en un hospital o en una comisaría. Vladimir Putin y Dimitri Medvedev se reparten los cargos, bien sea al frente del Gobierno o de la Presidencia de la federación. Ahora es este último el que abandona su actual despacho en la Plaza Roja y, salvo cambio de última hora, podrá ocuparse de las tareas del Gabinete, puesto que todas las encuestas apuntan a la victoria del partido Rusia Unida en las elecciones Legislativas del próximo 4 de Diciembre.

Hace menos de una semana, Medvedev era entrevistado en la televisión rusa y no tenía problema alguno en admitir que Vladimir es el hombre, es el que mueve los hilos, llegando casi a asumir Dimitri su condición de subordinado del ex miembro de la KGB. Putin, que no es militante de Rusia Unida, será el cabeza de cartel en las Presidenciales del 4 de Marzo de 2012. Tampoco parece que haya dudas sobre su regreso a la Jefatura del Estado de la madre Rusia, un ejemplo de sistema presidencialista curioso porque, al margen del puesto que haya ocupado, Putin es quien ostenta todo el poder. De hecho, lo lleva haciendo doce años consecutivos, ocho como presidente y cuatro como primer ministro.

El tándem Putin-Medvedev asegura querer volcarse en la protección y el cuidado de los más de ciento cuarenta millones de personas que habitan el inmenso país. Sin embargo, ya han empezado a surgir movimientos en la red que cuestionan si en Rusia existe una verdadera democracia comparable con las de los vecinos europeos o si, por el contrario, la potencia parece estar anclada históricamente en la corrupción y la arbitrariedad desde los tiempos de los zares. Hay organizaciones opositoras que hablan incluso de que se aproxima una sexta gran oleada migratoria, un flujo que comenzó con la revolución soviética y llegó a su cenit tras el derrumbe de la URSS. Esa sensación de incomodidad y desapego han llenado de rusos las calles de Londres, de Brooklyn, de Chipre o incluso de Tailandia, con un registro de alrededor de cincuenta mil salidas al año. La diáspora rusa se traduce inmediatamente en la formación de ghettos, como muestra del aislamiento voluntario frente a toda influencia externa que rodee al individuo.

Apenas dos meses después de que Vladimir Putin alcance su casi segura meta presidencial, se celebrará la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en Chicago, la ciudad de Barack Obama. A diferencia del moderado Dimitir Medveved, con quien el presidente norteamericano compartía visiones futuras del mundo y valores de la misma generación, en la cita de Mayo en la Ciudad del Viento todo corre el riesgo de ser muy distinto. Putin es un enemigo encarnizado del Escudo de Defensa Antimisiles y tampoco puede renunciar a su pasado de espía del bloque del Este. Cuando llegue ese momento, el sector más ultraconservador de los republicanos habrá venido haciendo gala de su mensaje más duro e intransigente, casi de guerra fría, con la vista puesta en las Presidenciales de Noviembre. Y sólo faltará a la fiesta Stanley Kubrick.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.