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Los puntos cardinales

Tampa, capital de la economía, y Charlotte, de la sensibilidad social

Septiembre 4, 2012

Los demócratas han elegido la ciudad sureña de Charlotte, en Carolina del Norte, para confirmar que Barack Obama será su candidato a la relección en las que ya han sido calificadas como las Presidenciales más reñidas en decenios. El territorio Dixie ha cobrado protagonismo en los dos partidos, como lo demuestra que, además de la denominada “Ciudad de las Iglesias”, Tampa, en Florida, haya sido la plataforma de lanzamiento oficial de Mitt Romney como rival de Obama.

El actual inquilino de la Casa Blanca aventaja en sólo unas décimas al ex gobernador de Massachussets y, con tan igualada contienda, la recta final hasta el 6 de Noviembre estará caracterizada por dos estrategias bien diferentes. Como siempre, la economía será el árbol cuyas ramas los republicanos agitarán con más denuedo, en especial en lo relativo a las políticas fiscales. De estas propuestas tributarias se deriva buena parte de la otra gran línea argumental de campaña, la de las políticas sociales, absolutamente distinta en función de quien gane. Así, pese a que tradicionalmente se sostenga que no hay grandes diferencias ideológicas entre “elefantes” y “burros”, la impronta Obama y el auge del Tea Party aportan un componente de valores morales antagónicos a la política norteamericana.

La elección de Romney

Romney ha elegido al congresista de Wisconsin, Paul Ryan, como compañero de “ticket”, un tipo con aspecto de teleserie de la HBO cuya juventud no está reñida con simbolizar las propuestas más conservadoras. En 2008, John McCain decidió que Sarah Palin fuese su segunda de abordo en el puente de mando republicano, pero la atractiva gobernadora de Alaska acabaría recordada como filón de imitaciones en lugar de como inspiradora de iniciativas políticas. Ryan es distinto en las formas, aunque también defiende la clemencia tributaria con las economías más saneadas y el replanteamiento, cuando no la total demolición, de cualquier cosa que represente la tutela del Estado de Bienestar, una entelequia inexistente para los norteamericanos y que Barack Obama ha intentado poner en marcha, remando contra el viento y la marea de los republicanos en la Cámara de Representantes.

En estos años de Administración Obama ha incrementado la renta per cápita y se ha reducido notablemente la inflación, aunque el paro sigue siendo la asignatura pendiente del equipo demócrata. Mitt Romney opta por las cifras y los datos. Obama, por su parte, no los ignora, pero abre el muestrario de su programa a otros sectores como los homosexuales, las madres solteras o la comunidad hispana, a la que en la convención de Charlotte está ofreciendo un protagonismo del que nunca antes disfrutó. Más allá de los despachos de las grandes compañías, hay una América que vive sus problemas a la vuelta de la esquina y a la que Wall Street le sigue quedando bastante lejos.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.