Menú Portada
No me moverán

También en Colombia hay nubarrones

Octubre 4, 2011

Brasil, EE.UU y ahora Colombia. En tres semanas escribo de problemas que veo en el continente americano en distintos países ¿Por qué? Primero porque en un mes he realizado ocho vuelos trasatlánticos y eso me ha dado un conocimiento sobre el terreno. Segundo, porque parecía que Sudamérica estaba al pairo de la crisis internacional. Pues no es verdad.

La semana pasada estaba en Colombia. Los medios de comunicación contaban que había una reunión tripartita. Gobierno, empresarios y sindicatos se reunieron para comentar sobre medidas a tomar si la crisis internacional les llegaba a golpear. Colombia ha crecido el segundo trimestre del año el 5,2% del PIB, algo envidiable para cualquier país europeo. Pero si los tres estamentos empiezan a pensar que hay que prepararse para la crisis es que ésta no está tan lejos.

La burbuja de materias primas

Para crecer Sudamérica depende de sus exportaciones de comodities, minerales y agrícolas y su consumo interno; Colombia no es una excepción. Por ejemplo, desde hace poco es país exportador de petróleo y los precios están a la baja, como ha pasado con el oro, que hace dos semanas era un valor refugio. Su economía puede verse sacudida por las burbujas de las materias primas.

Pero Colombia no tiene sólo nubarrones en la economía. La política de Seguridad Democrática, que instaló el presidente Uribe, se está debilitando. El presidente Santos, antiguo ministro de Defensa, ha tenido que cambiar al responsable de esa materia en su Gabinete. Los militares, antes muy eficaces,  tienen dificultades en sus operaciones por la presión del poder judicial ante las posibles violaciones de derechos humanos. Como dicen los castizos, no se la quieren jugar. Estados Unidos está reduciendo su ayuda militar, el foco de la droga se ha trasladado a Méjico.

Los Paramilitares eran estructuras generadas para defenderse de la guerrilla y degeneraron en bandas armadas relacionadas con el narcotráfico. Durante los mandatos de Uribe se desmovilizaron, pero ahora empiezan a actuar como bandidos; son las Bancrim (bandas criminales). Ahora a la preocupación por la guerrilla el ciudadano añade la de la delincuencia común. Algo grave desde el punto de vista económico, porque la seguridad es vital para el desarrollo del potencial turístico, que indudablemente tiene el país y el tráfico mercantil corriente.

Quien la hace la paga

Por si fuera poco el Alcalde de Bogotá, Sr. Moreno, fue encarcelado una semana antes acusado de corrupción. Entre otras cosas en la construcción del Transmilenium, el servicio de autobuses rápidos que sirve de transporte público para cientos de miles dentro de la ciudad todos los días. En las cárceles hay desde militares a ex ministros pasando por senadores y otros cargos públicos. Todo ello tiene su parte buena: quién la hace la paga. Pero también el exceso de judicialización de la política está creando un clima enrarecido; algunas veces se utiliza la denuncia judicial como arma política.

Del presidente se dice que aspira a ser Secretario General de la ONU y que se le ve demasiado la intención. Del Gabinete se afirma que son brillantes, pero que cada uno trabaja para su interés político particular y, dentro de ese grupo, hay varios aspirantes a la Presidencia. La descoordinación se siente.

Más vale tarde que nunca

Todo este análisis es sutil, nada definitivo. Son indicios que se pueden palpar hablando con empresarios, sindicalistas, líderes sociales y ciudadanos corrientes. Son temas que no aparecen aún en las estadísticas. Una esperanza es la firma del tratado de libre comercio con EE.UU. Parece que se están allanando las dificultades que los sindicatos estadounidenses han puesto a través del Partido Demócrata, el del presidente Obama. Pero, es un poco tarde; es llegar al mercado USA cuando éste flojea. Aunque más vale tarde que nunca.

En fin unos nubarrones, que aún no son tan visibles como para alarmar. Pero, que los colombianos tendrán que despejar. Si no lo hacen volverán a ser un país ciclotímico con periodos de euforia seguidos de otros de depresión y el que viene sería de los segundos. Esperemos que no sea así. Sin embargo, por si acaso, es bueno tener en cuenta los indicios si se quiere invertir en Colombia.

José Ramón Pin es Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública