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¡Qué fuerte!

Talibanes paelleros y otras tonterías cerveceras

Mayo 30, 2013

El verano está a punto de llegar, aunque este año dicen que no será tan caluroso como otros, incluso dicen que pasaremos algo de frío. Habrá que verlo. Pero, algunas señales inequívocas de que el verano ya está aquí es el Corte Inglés anunciando bikinis y bañadores sobre espectaculares cuerpos bronceados, antiguamente Georgie Dann con su canción del verano, hoy algún cantito pegadizo de cualquier grupo que no pasa de septiembre y los anuncios de las cervezas. Estos se han puesto de moda y hay una especie de lucha entre las marcas a ver cuál hace el anuncio más original. Contratan cantantes famosos con canciones pegadizas, mucha chica en bikini, mucha alegría y mucha exaltación de la amistad. En el anuncio de san Miguel este año sale el cantante Mika y Leonor Watling entre otros muchos “ciudadanos de un lugar llamado mundo“, eslogan de esta cerveza desde hace ya unos años. Pero, aunque parezca increíble, la polémica ha llegado con una de las mejores campañas cerveceras de todos los años, el anuncio de Estrella Damm. El día que lo vi me transmitió un buen rollo espectacular; es bonito, la música es buena, rezuma felicidad y diversión por los cuatro costados y amor, mucho amor. Bueno, pues siempre hay alguien que está dispuesto a tocar los cojones y poner pegas a las cosas bien hechas. Seguramente la compañía, los directivos, los trabajadores, los publicistas y todos los que tengan algo que ver con esa cerveza estuvieron encantados el día que el anuncio salió a la luz, orgullosos de un trabajo bien hecho un año más. Seguramente hoy estarán cabreados, amargados y alucinados al ver las críticas que el fabuloso anuncio ha recibido.

Indignarse por cosas absurdas

La primera crítica viene por la paella que un componente del grupo Love Of Lesbian, creadores de la canción y protagonistas del spot, hacen durante el mismo. Increíble pero cierto. Plataformas de apoyo a la paella se han quejado de que el cantante del grupo haga una paella en la que mezcla carne con marisco, pimiento y cebolla. Han puesto el grito en el cielo se han escandalizado y han criticado que el anuncio “tira por tierra todos los valores de la paella, no respeta los productos ni respeta cómo se debe hacer“. “Es una pena porque en lugar de poner en valor un producto nuestro, lo desvirtúa. Al final, el anuncio está promocionando una paella para extranjeros“, lamentan. ¿De verdad hay gente que se ofende por esto?, ¿de verdad hay gente que cree que se va a desvirtuar la paella valenciana por lo que ese chico le eche a la paella? No doy crédito a estos ofendidos. He comido paellas en Valencia, Alicante y Castellón y nunca, absolutamente nunca las he comido iguales. Como en todo, cada maestrillo tiene su librillo y no pasa nada por echar unas cosas u otras a una paella según los gustos. Además, en ningún momento dicen que sea una paella. Podría ser perfectamente un arroz mixto y ¡tan rico!

De verdad que no sabía que hubiera en Valencia talibanes de la paella. Pero aquí no acaba la cosa. Resulta que, para hacer la polémica paella, hacen un fuego en el monte. Y además, el anuncio cierra con unas bengalas y ya están las críticas porque eso está prohibido e incluso multado. Vamos a ver: ¡qué es un anuncio! Cuando veo el anuncio de un coche tirándose al mar no hago lo mismo con mi coche, ¿no?, por poner un ejemplo. Además de parecerle mal a alguien que un ciclista se tiré con su bici a la piscina, tampoco se ve bien que entre muchos besos al final del anuncio, salgan dos chicas besándose. Lo peor de todo es que han tenido que dar explicaciones y decir que es un guiño al nombre del grupo. En fin, de verdad, es increíble que a estas alturas de la vida haya gente que se indigne por estas cosas absurdas y vean ofensivo que se haga un arroz, que un chico se tiré con bici a una piscina, se haga un fuego o dos chicas se besen. Así que mi más sincera felicitación al anuncio y a sus creativos publicitarios y, a pasar de todo.

Rosana Güiza Alcaide