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Mi Tribuna

Susana Díaz, la mamá de Andalucía

Mayo 17, 2015

Esta heroína de Baltimore que metió a su hijo en la vereda de la disciplina fue bautizada como la mamá del año por ese coraje público para reconocer a su pequeño y devolverle a casa con el escarnio público del azote bien entendido. Viene esto a introducir la situación política de Andalucía, donde Susana Díaz padece la reprimenda permanente de sus adversarios en un quiero y no puedo convertirme en presidenta de una Comunidad que camina hacia un abismo indeterminado, pendiente de pactos, acuerdos o incluso unas nuevas elecciones.

La memoria es débil

Susana Díaz quiere ser la mamá de Andalucía, pero se ha quedado sin apoyos para salir a la calle a reprender al vástago desviado. Es más, la calle empieza a preguntarse para qué adelantó de manera tan ostensible una convocatoria electoral cuando se ha comprobado que no era necesario. Es más, en su explicación a esta alocada aventura en las urnas siempre aludía a la necesidad de buscar estabilidad porque la coalición con Izquierda Unida había llegado supuestamente a un punto muerto. Y es más, el fracaso mayúsculo de no haber conseguido la pretendida mayoría absoluta debería haber tenido sus consecuencias inmediatas.

Pero esto es España. Quiero decir que en política la memoria es débil y Susana Díaz no puede venir ahora con la pataleta de que no dejan gobernar a la lista más votada. Precisamente, su partido impidió al PP gobernar hace cuatro años cuando ganó las elecciones con mejores resultados que Díaz ahora. Pero su alianza con IU terminó con las esperanzas populares encabezadas por Javier Arenas que hubieran acabado con tres décadas de historia socialista en esta Comunidad, coto cerrado al puño y la rosa. De eso apenas se habla.

No se fían de Susana

A la mamá de Andalucía le han salido revoltosos los vecinos del patio que ha montado con su pretendida investidura. Todos le dicen que no, simplemente porque no se fían. Como Toya Graham, a la que no le gustó la actitud de su hijo, Susana Díaz padece su embarazo mirando de reojo a los escaños que se niegan a convertirla en presidenta de una Comunidad sin rumbo. ¿Qué pasará después de las municipales? A lo mejor siguen a gorrazos  o, puede ser, descubrimos el lado oscuro de aquellos intereses pospuestos en función de lo que ocurra el próximo domingo. Si es así, tendríamos que salir los ciudadanos a reprender a los políticos que dijeron digo para pronunciar diego. Mientras, llegamos a la conclusión de que la situación de Andalucía responde simplemente a un puzzle para encajar piezas. Nada más.

Susana Díaz no puede emular a Toya Graham porque no es el mejor ejemplo. No puede salir a la calle a reprender a los que quiere convertir en sus hijos políticos como compañeros de viaje porque ella viene del lado oscuro; de las dudas sobre su pasado; de Chávez y Griñán; ahora de Aznalcóllar; siempre de los ERE y su fobia hacia la juez Alaya. De haber convocado unas elecciones para ganar por mayoría absoluta y, en esencia, perderlas. Quizá esta mamá de Andalucía debería recibir los capones más contundentes aún, hasta tomar cuenta de las cosas que pasan. Y hay cosas que no pueden ser.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid