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¡Qué fuerte!

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Octubre 16, 2014

Violeta tiene 41 años, está casada y tiene una niña preciosa de 3. Hace unos meses le diagnosticaron cáncer de mama. Entonces su mundo se vino abajo. Todo cambió de repente. Su vida dio un vuelco y desde aquel preciso instante, en la fría consulta del médico, ya no es la misma. La palabra “cáncer” cayó sobre ella como una losa y no pudo evitar asociarla a la palabra “muerte“. Si, ya, ya lo se. Ya se que ahora el cáncer de mama es altamente curable y casi nadie muere ya por el pero, ponte en mi lugar“, me dijo entre lágrimas. No es fácil asumir una enfermedad así siendo tan joven, con una niña tan pequeña y en el mejor momento de tu vida. Cuando eres plenamente feliz, parece que a la vida le jode y te castiga donde mas te duele, con una enfermedad.

Qué duro es imaginarte así

Lo primero en lo que pensó Violeta fue en su hija. ¿Quién la iba a cuidar mientras ella estuviera en el hospital durante su operación? ¿Quién la llevaría al cole mientras ella estuviera en quimioterapia? ¿Quién jugaría con ella mientras estuviera vomitando por los efectos secundarios de la quimio? Estas preguntas le partían el alma, pero había otra que la rompía por dentro: ¿me seguirá queriendo mi marido sin un pecho y calva? Qué duro es imaginarte así, frente al espejo, recién salida de la ducha, recogiendo los manojos de tu pelo del lavabo y viendo las calvas que aparecen sin piedad.

La verdad es que Ramón no dudó en abrazarla por detrás mientras ella se miraba con los ojos llenos de lagrimas y, sin pensarlo dos veces, cogió su maquinilla de afeitar y le rapó la cabeza. Acto seguido, la colmó de besos sin dejar ni un solo milímetro de cuero cabelludo por besar. Ese fue el momento en el que mas han llorado juntos por la enfermedad. Lo del pecho al final resultó ser más llevadero porque, contra lo que ella pensaba, le reconstruyeron la mama y quedó perfecta. Eso sí, para ella se queda saber que no siente nada cuando acaricia un bulto artificial. Ya no tiene esa protuberancia con la que dio de mamar a su hija y con la que volvió loco a su marido. Sólo han pasado unos meses.

<strong>El apoyo y la ayuda nunca es suficiente

En pleno tratamiento, tiene el apoyo de toda su familia, amigos y compañeros. Es increíble como una enfermedad tan cruel puede unir tanto a las personas. Yo se que Violeta va a salir de esta. Ella también lo sabe. Todos los que estamos a su alrededor lo sabemos. Pero hay que luchar unidos; comprar bonitos pañuelos, limpiar vómitos, abrazar durante los escalofríos, besar lagrimas que resbalan por sus mejillas… Nada es suficiente para demostrarle a Violeta lo importante que es en nuestras vidas y lo que la queremos. Violeta, te queremos a nuestro lado, viva, sonriendo y feliz.

Como Violeta, cada año en España, 22.000 personas son diagnosticadas de cáncer de mama. El apoyo y la ayuda nunca es suficiente. Súmate al rosa.

Rosana Güiza
@RosanaGuiza