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¡Qué fuerte!

Suiza, esa provincia española

Enero 17, 2013

Cada mañana nos levantamos con un caso nuevo de corrupción política en nuestro país. Aquí todos pillan; antes era la socialista Leire Pajín la criticada porque tenía tres sueldos y ganaba una pasta. Ahora es la señora Cospedal la que ha estado cobrando otros tres sueldos sin inmutarse. Cuando estaban los de izquierdas en el poder salían casos de malversación de fondos y ahora que están los de derechas siguen saliendo igual, sin distinción. Conocido ya por el caso Gürtel, salta de nuevo a las portadas Luís Bárcenas, el que fuera tesorero del Partido Popular y al que le han encontrado 22 millones de euros en unas cuentas en Suiza, además de encontrar dos cuentas en EEUU a las que Bárcenas transfirió 2,5 millones de euros. Ahora tendrá que demostrar si este dinero fue obtenido legalmente y su procedencia pero, la sombra de la sospecha, no es que planee sobre él, es que la tiene encima. Los Pujol por otro lado; la colección de coches de alta gama que tiene el primogénito del expresidente de la Generalitat escondida en una nave a 40 kilómetros de Barcelona para ocultar el lujo, también sus supuestas cuentas en el extranjero y los dudosos negocios en los que invertía, según su exnovia, la que implica a más de uno de la familia. El alcalde de Santiago de Compostela, Ángel Currás, imputado por tráfico de influencias en la operación Pokemon. Esta caso investiga una supuesta trama para obtener concesiones y contratos públicos mediante sobornos en varias ciudades gallegas. El número de imputados supera la treintena y muchos de ellos son políticos, tanto de izquierdas como de derechas. Por otro lado, también se acaba de descubrir que treinta mil personas muertas seguían cobrando las ayudas de dependencia durante el gobierno anterior. Y así, podríamos seguir contando casos y más casos y los que quedan por aparecer que seguro lo irán haciendo poco a poco, día tras día.

De todos los partidos, de todos los colores, de todas las ideologías

Lamentablemente, da igual el partido político, el signo, el color y la ideología. El único pensamiento que algunos políticos defienden es del pillaje, el choriceo, y el latrocinio. A día de hoy, cuesta creer que exista algún político honrado en este país. Parece que todo el que se sube al carro de la política lo hace con la intención de llevarse los bolsillos llenos. Que este sea el pensamiento generalizado de los españoles hoy en día es más que triste. Que este sea el tema de conversación a la hora del café en la oficina, el que tiene trabajo, es más que bochornoso. Que los cinco millones de parados se desayunen cada mañana con un escándalo de corrupción más de nuestros políticos es más que indignante. La función de un político es bien clara, está donde está porque el pueblo le ha elegido como representante para velar por sus derechos y también por sus deberes. Pero parece que esto se les ha olvidado, parece que el trabajo para el que han sido elegidos ya no es otro que el de lucrarse a sus anchas tomando decisiones beneficiosas para ellos, a nuestra costa y de nuestros recortes. ¿Alguien sabe cómo poner fin a este estado de decepción e impotencia? Podríamos hacer de Suiza una provincia española a ver qué tal…      

Rosana Güiza Alcaide