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Otras opiniones

Subprime: ¿Cui prodest?

Marzo 30, 2011

Principios del Siglo XXI. En una pequeña ciudad del Medio Oeste de EE.UU. se produce esta conversación:

– Está decidido: Mike preparará las tasaciones en cuanto le llame. Hemos parcelado 600 lotes de terreno. La base para la tasación es la mejor Urbanización de la ciudad, que justifica sin problemas un precio de 300.000 $ por parcela.

– Pero Al, ¿No se darán cuenta? Todo ese terreno no vale ni un millón de dólares, y la tasación que dices implica un valor de 180 millones.

– No hay problema, Jimmy. Esto es calderilla en comparación con las operaciones de los jefes. Hemos acordado la financiación con dos entidades locales, que conseguirán los fondos de las agencias del Gobierno. Están encantados con su comisión.

– Pero, ¿cómo nos van a dar 180 millones? Sólo tenemos una compañía recién creada, sin actividad ni activos, sin ningún ingreso. Además, ¡tenemos antecedentes!

Jimmy, Jimmy, Jimmy: No entiendes de finanzas. A nosotros el Banco no nos hará ninguna pregunta, porque no nos dará un centavo. Buscaremos compradores que obtendrán la hipoteca en base a la tasación de nuestro amigo Mike. Por algo le hicimos Tasador Certificado. Además, una operación de 180 millones la tendrían que aprobar en la cúpula, pero para conseguir estas hipotecas basta que el papeleo esté en orden, y los agentes comisionistas del Banco se encargan de pasarlas.

– ¿Y de donde sacaremos los compradores? Ni regalando las parcelas aparecerían tantos.

– En eso tienes razón, Jimmy. No basta que regalemos las parcelas. El comprador no sólo no hará ningún pago inicial, sino que le pagaremos unos miles por venir a firmar la compra de la parcela con su correspondiente hipoteca, y dejamos algún dinero bloqueado en sus cuentas para atender los primeros pagos de sus hipotecas cuando acabe la carencia. Lo tendremos todo preparado. Podemos firmar los documentos de las 600 parcelas en dos o tres días. Calculo 5 minutos por operación. Con dos equipos de trabajo, entre 200 y 250 firmas al día.

– ¿Y luego, Al?

– Con la música a otra parte. Aquí hemos terminado. 170 millones limpios. Eso sí, hay que pagar a todos. Los jefes también querrán su parte. Para eso mueven los hilos.

– Y ¿Qué hago yo, Al?

Jimmy: Tienes que reunir a los 600 compradores. Deben estar todos listos y sobrios dentro de una semana para comenzar las firmas. Ya sabes donde ir. Comienza ofreciéndoles 2.000 $ por firmar y sube a 3.000 $ si no encuentras suficientes y necesitas que se corra la voz y que vengan de los alrededores.

– Ok AL, pero se asustarán. El Banco les reclamará el pago en cuanto se acabe el dinero que dejamos en sus cuentas.

– ¡Non ti preocupare! Diles que cuando no paguen el Banco se convertirá en propietario de las parcelas y se las dará a la agencia del Gobierno que facilitó los fondos y todos contentos. A los NIJAS[1] nadie les molestará. Nosotros tenemos que darnos mucha prisa y repetir la operación en otros sitios, tanto como nos sea posible. No es fácil: Hay mucha competencia y cualquier día esto se acaba.

– Ok, Al. Tú siempre tienes razón. Pero a mi me parece más honesto entrar disparando al Banco para llevarnos la pasta.

Esta narración es ficticia. (¿O no?)

Han pasado más de 3 años desde el inicio de la crisis subprime. Nadie pregunta: ¿Cui prodest? Parece que a todos les parece normal que los ingenuos banqueros se hayan dejado desplumar sin más. A mi no. En asuntos financieros, como en política exterior, no existen las casualidades. Alguien debería mirar en manos de quién caía el dinero de las hipotecas subprime, que no son las manos del hipotecado sino las del que vende a éste. En EE.UU. están ya encontrando algunos sospechosos beneficiados.

En España es diferente. Aquí casi no ha habido subprime. Digo casi porque se oyen rumores sobre ciertas operaciones, de ciertas cajas de ahorros, sobre todo de una, de cuyo nombre no quiero acordarme, que se parecen mucho a las del relato. Eso sí, en nuestro episodio nacional, en lugar de Ninjas aparecen empresas zombis. Será por eso que asusta y nadie quiere saber más.


Enrique García Mauriño

emauriño@extraconfidencial.com




[1] NINJA: No INcome, no Jobs no Assets, desempleados sin propiedades ni ingresos.