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A renglón seguido

Strauss Khan, el galo priapístico

Marzo 4, 2012

Visto lo oído, se diría que hay quien confunde la llamada erótica del poder con el tradicional y saludable erotismo. Ése -el de toda lo la vida-, el que usted y yo sabemos y sobre el que no vamos a dar más pistas, no vaya a ser que se disipen las posibles dudas acerca del conocimiento y la interpretación de su significado, con cierto riesgo para nuestro prestigio a la hora de  dejarnos en un más que probable indecoroso lugar.

Nos cuenta nuestro bien depurado pozo de la sabiduría –RAE de la Lengua-, del que bebemos con frecuencia para saciar nuestra sed de conocimiento, que aquél segundo término consiste en el “amor sensual”, frente al primero que se explica como la “atracción muy intensa, semejante a la sexual, que se siente hacia el dinero, el poder”, … etc.

Pasión irrefrenable

Se observa que el ex-director gerente del F.M.I., Dominique Strauss Khan, no tiene suficientemente clara la diferencia entre ambos conceptos, con la salvedad de que haya podido acuñar un híbrido neo logístico que aglutine ambas palabras simultaneándolas, o bien alternando su significado, dado que su pasión por el poder -ya atenuada por el apeamiento de su elevadísimo cargo bancario hace unos pocos meses-, la aparejaba con la que sentía por  alguna fémina de forma irrefrenable.  

En agosto del pasado año, aquél quedó impune gracias a la favorable resolución judicial de su neoyorkina señoría, que le exoneraba de todos los cargos que se le imputaban, “por descrédito del testimonio de la víctima”, en un supuesto delito de agresión sexual e intento de violación en la persona de una empleada de hotel, con cargo de mucama, de origen guineano y asilada en EE.UU., que habría tenido lugar en la ciudad de los rascacielos en el mes de mayo de 2011.

¿Cuánta Justicia quiere?

Con seguridad que habría corrientes de opinión enfrentadas a esta decisión judicial, si bien es cierto que quedaba en “stand by” la vía civil contra  el supuesto  incivilizado  de  origen  europeo,  que comparecerá de nuevo ante su señoría, por reclamación económica contra él, a partir del 15 de marzo de este año.

Corre un rumor en la carrera profesional del derecho estadounidense en forma de muletilla que se ajusta a la expresión de: ¿Cuánta Justicia quieres? Uno entiende que ésta se administra en virtud de la calidad de los argumentos de la defensa, con permiso  y al margen de la acusación. Ya se sabe, a mayor número de “machacantes” en manos de los letrados, menos te machacará el sistema, aplicándose y dosificando la pertinente farmacopea legal, en virtud del poderío crematístico, del inculpado o demandado, puesto a disposición del despacho de abogados, que te “cobran un riñón” por su donación de buena pericia y  mejor saber profesional.

Cese encubierto

En la medida del montante y sonante puesto sobre la mesa, así será el peso de la munición del “Ius” empleada para evitar el castigo o, al menos, mitigarlo. Esto no menoscaba el crédito y la imparcialidad -se entiende-, de las resoluciones judiciales de los  togados de carrera sajones.

Dañada la imagen corporativa del FMI, y de forma preventiva, se le invita a cesar (mayo de 2011) -muy a su pesar-, en el cargo, sin expirar su mandato, disfrazándolo con la tradicional dimisión. Aspiraba no obstante a formar parte de las listas de los socialistas franceses para a presentarse a las elecciones presidenciales del Elíseo parisino; quizá su pretensión fuera berlusconizar (por lo de las chicas – ¿me explico?-) la figura de Francia, pero finalmente no fue tenida en cuenta su generosa candidatura.

Entre otras cosas porque según algún sondeo popular no gozaba, caso contrario al solaz de su disipada vida privada, con el visto bueno del citoyen elector gabacho, que se encontraba a la espera de una prometida explicación a los cuatro vientos del aspirante, por los líos de faldas –no importa si “acampanadas”, “de tubo” o de “tablas” (como las que tiene el referido)- y demás devaneos de bragueta.

De demanda en demanda

El caballero, sin porte de tal y con portento de falócrata, mantiene abierta otra herida judicial a raíz de la denuncia de una periodista francesa que acusa al audessus descrito de intento de violación y agresión en el 2003. Archivada la misma en septiembre del 2011 “por falta de pruebas suficientes”, está pendiente también de resolución por vía civil, una demanda presentada por aquélla contra su persona.

El ex-dirigente de las finanzas mundiales, que tenía por su condición laboral tratamiento de jefe de Estado con el protocolo y ringorrango propios del cargo, pretende emular de forma intermitente e impertinente  al mismísimo Príapo, Dios de la fecundidad para los griegos y deidad del huerto para las romanos, justo el sitio donde gusta de llevar a sus víctimas el “galo” para probar y saborear los gajos de la fruta prohibida que le es negada, y que no ceja en el empeño de catar, ya que para el ínclito maduro nunca están verdes, por más que la propiedad le manifieste lo contrario.

En Francia, la prostitución no es delito

El tercer y penúltimo capítulo de su particular “Libro del Buen Amor” escrito en el aire por el ex-arcipreste del FM., lo ha leído, suponemos,  con puntos, datos y señales ante el selecto y uniformado público de la Gendarmería de Lille (Francia), quien en lugar de ovacionar y aplaudir su presencia por la conferencia de respuestas reservada para sus preguntas, los puso firmes, para acabar firmando el compareciente los ejemplares -nada  virtuales-, en forma de folio, comprensivos del relato de su declaración, que versaba en torno a “una red de proxenetismo de lujo, de la que sería cliente”; ya se sabe, todo esto supuestamente. A la France, la prostitución no es delito, pero sí la intervención de un tercero con ánimo de lucro en la relación de proveedor-cliente. Se encuentra, de momento, libre de cargos, pero pendiente de ser citado a declarar ante el juez.

No sabemos si las posibles resoluciones judiciales relativas al garçon – tres como al Garzón-, podrán enfriar la excitación e incontinencia de alto grado del degradado DSK. Es de esperar que, al menos, contribuyan a que aflore el rubor de la vergüenza en su rostro del que anda más que sobrado.     

Paco de Domingo