Menú Portada
¡Qué fuerte!

Stop Ablación

Febrero 7, 2013

Hay una práctica en el mundo occidental que consiste en cortar el dedo meñique del pie izquierdo a los niños cuando nacen. Si esto no se hace, al niño no le crecerá el pene, no le saldrán uñas en las manos, jamás aprenderá a hablar, nunca podrá montar en bici, no será aceptado socialmente y jamás encontrará el amor. ¿Imaginan que esto fuese una práctica habitual en los países desarrollados? Absurdo, ¿verdad?. Exactamente igual de absurdo que la ablación o mutilación genital femenina. El pasado miércoles, 6 de febrero, fue el Día Internacional contra la Ablación. Cada año, tres millones de niñas sufren la mutilación genital y, en total, más de cien millones de mujeres han pasado ya por esta práctica que se realiza en más de 28 países, sobre todo en África. Las niñas se someten a esta terrible práctica sin opción alguna. Una cuchilla sucia es el instrumento común que extirpa el clítoris de sus pequeños cuerpos como si se tratase de algo maligno.

La mutilación genital femenina provoca graves problemas de salud tanto psíquicos como físicos: dolores abdominales, problemas durante el parto e incluso aumenta la vulnerabilidad al VIH. Hay una serie de mitos que mantienen arraigada esta cruel tradición según los cuales, una mujer que no haya pasado por la ablación no podrá dar a luz, será infiel o no es digna para casarse. Otras creencias aseguran que si una niña no es circuncidada antes del casamiento, el marido morirá. También se cree que si una mujer no es mutilada, al no eliminar su necesidad y deseo sexual, será inmadura y sucia. Si, durante el parto, el bebé toca el clítoris con la cabeza, morirá o tendrá deformidades. Una matrona que ayude en el parto a una madre no mutilada, quedará ciega. También creen que el clítoris produce una secreción que mata los espermatozoides. Muchos padres están convencidos de que, mutilando a sus hijas, las protegen frente a violaciones y abusos sexuales. Y así, un sin fin de absurdas creencias que varían según las zonas y los países en los que se practica.

Pequeños pasos

Ante todo es una cuestión de falsas creencias que tendría fácil solución si se invirtiera en educación ya que, está tan arraigado que no se aceptaría su erradicación mediante la imposición política y legal. Hay países que van dando pasitos contra esta brutal práctica. Precisamente esta semana, el Tribunal Constitucional de Egipto rechazó la petición de un grupo de abogados islamistas para la legalización de la ablación, práctica prohibida en esta país desde 2007 pero que, a pesar de ello, se sigue practicando. A finales de noviembre del año pasado, por primera vez,  la Asamblea de Naciones Unidas aprobó una resolución que condenaba la mutilación genital femenina o ablación y urgía a todos los Estados miembros a tomar medidas que frenen y castiguen esta práctica.

Pero esto no es suficiente. No basta con aprobar resoluciones. Hay que actuar. Porque es una falta de respeto a la mujer. Es una cuestión de dignidad de la mujer. Es un asunto personal, íntimo y privado de una persona que nadie tiene por qué tocar. Y sobre todo se trata de una violación de los derechos humanos. Curiosamente siempre es la mujer la que sufre este tipo de vejaciones por parte de una sociedad en la que las propias mujeres las consienten; el peor enemigo de una mujer es otra mujer. Por eso, para ayudar a combatir esta barbarie social, hay que educar. Todos podemos ayudar. Stop Ablación.

Rosana Güiza Alcaide