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Otras opiniones

Soy fan de Laura de ´Gran Hermano´

Diciembre 30, 2010

Me apasiona ‘Gran Hermano’. Soy seguidor desde que el reality desembarcó en España hace ya algo más de una década. Recuerdo la primera edición y a una Mercedes Milá menos arrugada que daba el pistoletazo de salida a doce jóvenes desconocidos con ganas de comerse el mundo. Lloré con la expulsión de María José Galera y me reí con los shows diarios de Ismael Beiro, Iván Armesto y un tal Íñigo que, dicen, se comía los mocos literalmente. Sin embargo, las últimas vueltas de tuerca que los de Zeppelin han dado al concurso no acaban de encajarme. Este año el casting ha sido una auténtica equivocación, sobre todo porque no soy capaz de recordar algunos de los nombres de los integrantes de la casa de cristal. Me cuesta sobremanera pensar en un episodio que esos desconocidos hayan conseguido grabar en mi memoria. De la que soy fan es de esa Laura de Parla que bajo su apariencia acémila, es una grandiosa concursante. De eso no hay duda. Ni del amor que siente por Marcelo, el concursante con las cejas más depiladas que he visto nunca. Forman una pareja atípica que empezó tirándose los trastos a la cabeza pero que ha culminado en un sexo salvaje que se produce con una habitualidad que para mí quisiera. Laura y Marcelo llevan, al alimón, las riendas de un programa que la Milà conduce con una expresividad que, aunque para muchos sea cargante, refleja su espontaneidad y naturalidad. Es la comunicadora del momento, pero no sólo por lo que pregona, sino por lo que representa, su envoltorio y su forma de actuar frente a la vida. Mercedes es, para mí, uno de los mayores descubrimientos de la década. Y me encanta.
Más petulante me resulta Yago, ese ex novio de Yola Berrocal, que mide las palabras con tanto desatino que le da un aspecto tétrico y ciertamente bobalicón. Me cuesta no admirarle, puesto que posee un físico arrebatador, pero ya empieza ser usual que cada vez que aparece en televisión siento frenéticas ganas de cambiar de canal. Se puede ser místico y espiritual, pero lo de este tal Yago roza lo delirante. Pobre Yola, lo que tuvieron que aguantar sus siliconadas tetas. Eso sí que es sufrir. En este repaso indiscriminado por los concursantes, se me olvidaba comentar la apariencia de Jhota, el concursante rapero de este año. Tengo que reconocer que cuando lo vi por primera vez, pensé en que sus atuendos y forma de hablar estaban corregidos y aumentados. Me equivoqué. Me encanta ser consciente de que, a pesar de los pesares, ‘Gran Hermano’ sigue siendo el reflejo de la sociedad más Cosmopolitan.
Por Saúl Ortiz