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No me moverán

¡SOS al G20!

Junio 18, 2012

Las elecciones griegas, con un resultado pro-euro, no han significado el relajamiento de la prima de riesgo. Volvió a subir. En realidad no eran importantes para el análisis del riesgo del Reino de España. Era de sospechar después del informe conminatorio del FMI del viernes pasado pidiendo más ajustes y, por ejemplo, la negativa del Gobierno español a subir el IVA.

Mientras, los auditores siguen calculando la cifra de préstamo necesario para ordenar el sistema bancario español y el G20 se reúne. Son los líderes del mundo y tienen sobre su mesa los problemas del planeta. Hace unos años se preocupaban por el calentamiento solar o asuntos sofisticados; ahora tiene una patata caliente entre manos: es urgente recuperar los equilibrios económicos de la Zona Euro, uno de los territorios más ricos del planeta.

¿Por qué es tan urgente rescatar la Zona Euro?

La UE, junto con EE.UU., son el corazón del sistema capitalista. Los BRICs (Brasil, Rusia, India y China) y demás países emergentes son importantes. Pero, sus clientes son los dos territorios de lo que el profesor Huntington llama la Civilización Occidental: Europa y Estados Unidos.

Ambos, no son sólo clientes importantes del resto del mundo, son también proveedores de recursos sofisticados y personal especializado, así como canales por donde circulan los flujos financieros. Es más, parte de los ahorros de otras partes del mundo están invertidos en la Zona Euro. Su colapso sería un retroceso para todos. Consecuencias de la globalización.

Además, Obama sabe que si la economía de la UE no se recupera, la de USA, más pronto que tarde, se resentirá, y tiene elecciones pronto. De manera que los máximos dirigentes globales, reunidos en el G20 deberían hacer todo lo posible para salvar el Euro y poner su zona en la ruta del crecimiento ¿Cómo?

La clave es alemana

Si se siguen la reciente experiencia de EE.UU., para animar la economía, es necesario inyectar liquidez al sistema, reconstruir el crédito a los emprendedores, las empresas y el consumo. Para ello el BCE debe bajar, aun más, el tipo básico de interés y financiar a bancos, empresas y deudas soberanas periféricas. Es decir, reducir los costes de financiación, pública y privada, y parar la especulación.

El problema de esta estrategia es el riesgo de inflación. Cuando se inyecta masa monetaria, liquidez, los precios pueden subir. Sin embargo,

es muy probable que las subidas de precios, en una Zona Euro con crédito abundante, tardasen tiempo en producirse. Siempre después de haber lanzado el crecimiento.

Y ese riesgo es el que tiene atenazada la posición alemana. Por eso se opone a los Eurobonos, a la inyección de liquidez y a la compra directa de deudas soberanas por el BCE. Su memoria histórica les paraliza. En su imaginario colectivo sigue presente el recuerdo de la República de Weimar, que en el periodo entre guerras se hundió por la hiperinflación producida por un exceso de emisión de dinero; y trajo el nazismo como reacción. Por eso la clave estará en la presión que sobre la Canciller Merkel ejerzan los demás dirigentes ¿Lo harán? Seguro, les va mucho en ello. Otra cosa es que lo consigan.

Y España ¿Que debe hacer?

Actuar con inteligencia y humildad. No es el momento de sacar pecho. Hay que aprender de la experiencia reciente. Casi hundimos el éxito del rescate bancario por cacarearlo demasiado. Lo importante, como saben bien los italianos, es conseguir el objetivo, no apuntarse un tanto. Así que en este G20 nuestra diplomacia debe ejercer el Lobby, actuar con astucia. También, agradecer a Alemania su valentía, si es cede a sus miedos ancestrales y acepta apoyar la economía del Euro con dinero abundante.

En todo caso: !SOS al G20¡      

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid