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A renglón seguido

Soria: sin camino ni gabinete

Abril 19, 2016
soria

Hemos cerrado una semana en la que los auténticos protagonistas han sido el morro y los cristianos. De entre estos últimos destaca la figura del luso balompédico en su encuentro con los paramadridistas –fuego amigo presidencial- del Wolfsburgo. Muy al contrario la contrariedad ha nacido con el fallecimiento de varios vecinos en el punto tinerfeño de los Cristianos: víctimas del inesperado desplome de un edificio.

Y como las desgracias gustan de no viajar solas, se ha subido al tren del  infortunio un pasajero de las islas Afortunadas el canario Soria: titular de Industria, Energía y Turismo sin camino ni gabinete. La tormenta se ha desatado de nuevo en el cielo del atormentado Gobierno en funciones al destaparse la amnesia del sosía de Aznar (cuando vestía bigote en el morro… del que anda bien sobrado).

El clon del paddlelista se acompaña en sus hábitos de traje y corbata, pero en su lúgubre fondo de armario ha aparecido un Jersey de “cuello alto” de otra temporada que tenía bien arrinconado. Durante unos días ha intentado no soltar ni prenda acerca de su actividad en determinadas inversiones en Panamá y la isla británica, paraísos donde se tiñe o blanquea, a gusto del cliente, el patrimonio de determinados patriotas jactanciosos de españolía.

Sin haberse enfriado el soufflé del horno panameño, con el canal de bufetes de abogados dispuestos a pantallear societariamente el peculio de los ambiciosos, aparece otro canal de inversiones; pero esta vez en el Canal de la Mancha, que no está habitado por quijotes precisamente. Parece que PepeLolo, con pies de barro, tiene más inclinación por la tierra firme isleña a tres bandas: Canarias, Bahamas y Bailía de Jersey.

El bolsillo de la cartera

La  retirada  de la escena política  del ex-ministro  renunciando a todos sus cargos (argumentada con las vacuas y etéreas razones  personales) se produce en medio de un mar de apoyos de los suyos, haciéndole la ola mientras intentaba nadar en un océano de contradicciones, para morir en la orilla de las evidencias de los papeles destapados con su firma –“esa no soy yo”-, de la que ignoraba: cuándo y cómo había sido estampada. Su partido califica de ejemplar –¡menudo “ejemplar” que está hecho!- su actividad, y se suma a su teoría de: “errores de explicación”

Ciertamente, el bolsillo de la cartera que ocupaba que más mimaba era, sin duda, el de Turismo, puesto que era amigo de darle vacaciones fiscales a su dinero, practicando (otro olímpico más) el deporte de la insolidaridad contributiva en su país de residencia, prefiriendo domiciliar sus rendimientos en los jardines de las delicias que brindan los acorazados paraísos fiscales a los hambrientos adanes, quienes, acariciando la tentadora manzana de la codicia, pretenden engullir la mayor parte del pomar de la ambición.

Las verdades a medias se configuran con dos cuartos de patrañas, y la peseta de la mentira se construía con cuatro reales falsedades. ¡Menos mal!, que por su propia genética continúa teniendo, como de costumbre, las patas muy cortas.

Paco de Domingo