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A renglón seguido

“Son Ritas” sin lágrimas

Marzo 22, 2016
rita barbera

El 22 del llamado Mes de las flores -¡Qué tiempos aquéllos, para olvidar, en la Escuelas Nacionales!- certifica la celebración de: “lo que se da, no se quita”. Sin lágrimas, la madrileña vecina Rita, maestre de la portavocía del Ayuntamiento de Madrid, y la levantisca Rita, barbera responsable de la tomadura de pelo del maestrazgo del Consistorio de Valencia, viven en tela de juicio (la primera más que la segunda –tiempo al tiempo-) por las entretelas de su historial.

La tallarina Maestre –estaba en capilla-, en una travesura estudiantil (2011) de “Juventud, divino tesoro…”, por retirarse parte de su indumentaria en una capilla católica, mostrando un detalle de su talle y la cordillera de su figura; eso sí: provista de la prenda que la sujeta. La oronda Barbera, que se asoma entre visillos a la ventana del descrédito con cierto riesgo de precipitación al vacío de la mentira, especialidad deportiva en la que el partido del Gobierno en funciones goza de un número indeterminado pero constante e ingente de federados, por supuestas trapisondas de billetes.

Un juzgado de Madrid ha condenado a la representante de Podemos al pago de algo más de 4.000 euros en concepto de multa por la actitud mantenida en el cristiano recinto albergado en la Universidad Complutense, que no parece que sea el lugar adecuado para acoger, en un estado pretendidamente laicista, un coso religioso. ¿Tiene sentido la presencia de una capilla en el templo del saber?

El sostén de Rita Maestre

Queda suficientemente probada la comisión de un delito “contra los sentimientos religiosos” buscando ridiculizar a la Iglesia con ofensas en el asalto a pecho armado del espacio de recogimiento. No sabemos si la sensibilidad  se  encuentra  más  a  flor  de  piel  del  togado  que  de  los ¿agraviados?; o de  la fiscalía,  que pedía un año de prisión. De hecho, hasta el propio arzobispo del Oso y el Madroño, Osoro, quitó hierro a un oxidado asunto: “Todos hemos tenido 18 y 19 años…”. Vamos, que eran locuras de  juventud.

Para más INRI se sumó a una turba que alegró la vida a los vidandantes con proclamas del tipo: “Contra el Vaticano más poder clitoriano”, “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal” o “Menos rosarios y más bolas chinas”, en un clima de distensión y libertad de expresión que fue acompañado de un descubierto parcial; pero no bancario: corporal, portando alguna de las comparecientes su torso semi-descubierto, complementado con sus atributos la atención sobre los predicados.

El PP madrileño, de la mano de la “Cólera de Dios” –obviamente-, ya ha pedido su dimisión, y el partido de la sancionada arropa –nunca mejor dicho- con el encaje del apoyo a su circuliana. Voces hay indicando que es una condena política; que lo sería a medias, porque el otro inculpado, absuelto, del grupo morado (Héctor Meleiro) no llevaba panties de culpabilidad.

El sostén de Maestre ha pasado por el aro de la Justicia, y será todo un referente en la lencería contemporánea; con permiso del realzador wonderbra.

Paco de Domingo