Menú Portada
¡Qué fuerte!

Sofía, la reina discreta

Junio 20, 2014

Hoy todo el mundo habla del Rey Felipe VI y de la Reina Letizia. También de la gran labor de Don Juan Carlos I durante su reinado. Incluso de la nueva princesa de Asturias, Doña Leonor y su hermana, la infanta Sofia. Del futuro que les espera a los nuevos y del legado que dejan los que se van. Los telediarios y especiales informativos se llenaron ayer y estos días de todos ellos pero, ¿alguien se acuerda de ella?. Siempre ahí, al pie del cañón, sirviendo a España como el resto pero prácticamente en segundo plano por su discreción, con el saber estar y elegancia que sólo ella sabe portar. Ha sido reina, pero ante todo ha sido esposa y madre. Una esposa resignada que ha aguantado desprecios en público, cuernos reales y soledad. Incluso el día de la proclamación de su hijo, de los únicos que recibió cariño y agradecimiento fue de los nuevos Reyes. Su hijo la nombró en su discurso y agradeció su labor como madre y como reina. Su nuera mostró gestos de cariño y complicidad hacia ella.

¿Y su marido? Su marido recibió con cierto desaire los besos y muestras amables que ella le hizo. Más que con desaire, con frialdad e ignorancia diría yo. Separados física y sentimentalmente desde hace tiempo, ha estado a la altura en todo momento y jamás dio que hablar. Por otro lado, ha sido una madre con tragaderas que ha apoyado a sus hijos pese a todo y ante todos. Pero lo que más es, es abuela. Adora a sus nietos y sus nietos la adoran a ella. Habla el español malamente pero nunca nadie la cuestionó por esto. Es solidaria, apasionada de la música clásica y… ¿Qué más? ¿Qué más sabemos de ella? Pocos más datos sabemos sobre esta mujer que nos ha representado dignamente allá donde ha ido y ha dejado el listón real bien alto.

Su futuro papel

¿Cuál será su papel a partir de ahora? Seguirá siendo reina pero en la sombra, como siempre, y en solitario. Pocas veces la volveremos a ver junto a su marido, y digo pocas por no decir ninguna. Seguramente su retiro sea silencioso, poco a poco, y puede que sólo aparezca por causas puntuales y solidarias. Su familia será su apoyo, como siempre lo ha sido su hermana cómplice y leal a ella. Seguramente tenga más tiempo para sus nietos y para hacer las cosas que más le gustan, pero desde el anonimato. Ella, seguramente, no necesitará apoyo de nadie, en cambio, seguro que se convertirá en el pilar fundamental de los demás; de sus hijas, de sus nietos y de los nuevos reyes. Será el espejo en el que la nueva reina deba mirarse y el apoyo que un rey necesita. Por todo esto, gracias señora.

Rosana Güiza