Menú Portada
Mensaje en una botella

Skyfall

Noviembre 8, 2012

Hay días en los que el cielo parece derrumbarse. Son días en los que sales adelante como puedes y luego acudes al médico, aún sabiendo que el Doctor No suele darte malas noticias. Son días en los que puede ocurrir cualquier cosa: tan pronto recibes una carta desde Rusia con amor como descubres que la ducha no despide agua sino oro y acabas bañado en el metal precioso más valorado. Corres peligro de ser conocido como Goldfinger, pero el oro siempre es oro.

En momentos así pueden caer chuzos de punta y el cielo puede convertirse en una Operación Trueno. ¡Qué más da! Aunque vengan mal dadas, sigues creyendo en las segundas oportunidades porque sólo se vive dos veces. ¡Cómo te gustaría estar al servicio secreto de Su Majestad en la segunda oportunidad que te brinde la vida! Entre otras razones, porque probablemente sea la única manera de llegar a conocer a Su Majestad.

En esa segunda oportunidad vida, aprovecharás tus conocimientos sobre metales preciosos para procurar invertir sabiamente. Comprarás joyas, que se convertirán en diamantes para la eternidad. Pero mejor que la eternidad tarde en llegar. Mejor que sean otros los que se marchen con los pies por delante: vive y deja morir. Si vendes bien algunos de tus diamantes, puedes aspirar a comprar algún objeto de coleccionista. ¿Te imaginas acabar siendo El hombre con la pistola de oro?

Mezclado, no agitado

Acabarás soñando en voz alta y te sorprenderás ti mismo exclamando: “La espía que me amó me hizo sentir tan feliz que me sentía como si estuviera dando vueltas alrededor de La Tierra a bordo de la nave Moonraker”. Pero los detalles de tu intimidad son para ti y sólo para tus ojos. Los mismos ojos que descubrieron aquel tatuaje en la piel de tu amada en forma de pulpo, su pequeño Octopussy.

Entonces vuelves al presente, a uno de esos días en los que el cielo parece derrumbarse y sientes que te has convertido en diana de francotirador en un panorama para matar. Vives la alta tensión del momento, observando a uno y otro lado, tratando de descubrir al pistolero que tiene licencia para matar. Sabes que los depredadores no abandonan hasta dar con su presa y que la presa no siempre es humana porque hay objetos muy codiciados: como el Goldeneye, esa máquina capaz de cambiar el orden mundial. Te detienes a pensar en el futuro y te das cuenta de que el mañana nunca muere. Lo que ocurra mañana sólo habrá muerto pasado mañana.

Te sientes insignificante, aunque sabes que el mundo nunca es suficiente para una mente soñadora como la tuya. Definitivamente quieres seguir adelante y decides que es mejor morir otro día. Hoy vas a por todas y apuestas fuerte en el Casino Royale de la vida. Sólo así encuentras un poco de consuelo mientras el cielo parece derrumbarse. O, como dice un amigo inglés al que profesas cariño, Skyfall.

Pero no importa. Por muy mal que salga todo, tienes tiempo de tomarte un respiro. Es el momento de dejar de hacer lo que estás haciendo, entrar en tu bar favorito y pedir que te sirvan un martini con vodka. Naturalmente mezclado, no agitado. Como lleva haciendo James Bond desde 1962 en sus 23 películas.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero