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Los puntos cardinales

Siria, campo de maniobras para la batalla por el dominio del Islam

Febrero 14, 2012

La guerra civil en Siria, -porque no puede ser disfrazada con ningún eufemismo-, nos deja ventanas abiertas a diferentes horizontes, todos ellos con soluciones complejas. Sé que hay muchos analistas que niegan categóricamente que el enfrentamiento tenga motivaciones religiosas, pero es de todo punto innegable que las diferencias de interpretación del Islam están fuertemente enraizadas en el país. Lo demuestran incluso las frías cifras, muy desequilibradas, con más del setenta por ciento de la población sunní, mientras que los alauíes de la saga El Assad, que apenas representan el diez por ciento, concentran todo el poder.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo”
Hay muchos puntos de encuentro entre los regímenes de Siria e Irán, de apoyos políticos y financieros conjuntos sin fisuras a grupos como Hizbullah, en Líbano, o Hamás, en Gaza. Porque como dice la tradición, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, sobre todo si aquel es el Estado judío. Y, para quien no quiera verlo, el chiísmo oficial iraní también abraza esa especie de rama de su culto que son los alauíes. A medida que levantamos capas de esta gruesa cebolla entendemos un poco mejor el fondo de todo.

Probablemente sorprendió en primera instancia que el pasado fin de semana el número uno de Al Qaida, el médico egipcio Ayman Al Zawahiri, hiciera un llamamiento generalizado para que los musulmanes del mundo se unan a la jihad contra el régimen de la familia Assad que, como explicábamos, está entroncado con el chiísmo. La red terrorista que fundó Osama Bin Laden junto a Al Zawahiri es wahabita, la otra vertiente mayoritaria en el rigorismo más inflexible junto a los chiíes, y como tal rivaliza con estos en la preeminencia y el liderazgo a la cabeza del mapa mundial del Islam.

Dos formas de entender la palabra de El Profeta

No olviden que el wahabismo es también el credo de la mayoría de la población de Arabia Saudí, otro régimen absolutista que, por arte de magia, y burlándose de la memoria más reciente, repudia las atrocidades del gobierno sirio. Habrá que recordar que hace justo un año fue el Ejército de la familia Saud el que aplastó sin miramientos la revuelta en el vecino y minúsculo emirato de Bahrein, también mayoritariamente chií, y sobre el que Irán ha sentido tentaciones de dominación desde que se consolidó el triunfo de la revolución de Khomeini en 1979.

A todo ello, sumemos el efecto colateral por simpatía que también está provocando el enfrentamiento a sangre y fuego de los sirios en la vecina Irak. Se escuchan voces cada vez con más frecuencia en núcleos sunníes del país en los que se insta al combate para unir fuerzas con el denominado Ejército de Siria Libre contra el Bashar El Asad. Incluso los Hermanos Musulmanes de Jordania se han adherido a esa lucha contra el poder de Damasco.

De estos antecedentes podemos concluir, aunque con la necesaria cautela, que ya hay un frente real que se extiende cada vez con mayor virulencia entre dos formas de entender la palabra del Profeta. Y Siria, mientras tanto, se va convirtiendo poco a poco en el laboratorio -cuando no en el campo de batalla-, en el que se libra un frente por la interpretación el Corán entre dos ramas absolutamente antagónicas.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.