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Atando cabos

Sin anestesia y con “0” interés partidista

Enero 1, 2012

Tan sólo seis días en el Gobierno, segundo Consejo de Ministros y…pataplán. En una sola tacada, en una sola reunión, el Gobierno de Mariano Rajoy hacia algo que quizá no estábamos acostumbrados: Gobernar. ¿El Gobierno gobernando y tomando decisiones? Por eso caían y resonaban las medidas como “martillazos” mientras resoplábamos los periodistas sin darnos respiro mientras copiábamos y reciclábamos las novedades. El Gobierno gobernando y explicando medidas durísimas. Una a una. Sin variar el gesto serio, ni mover un músculo, la vicepresidenta sabía que esa era la primera prueba de una serie de comparecencias desagradables. Acompaña de nada menos que otros tres ministros, aunque a la vicepresidenta, ella sola, se le entendía perfectamente, sobre todo cuando anunciaba una subida del IRPF en todos los tramos y durante dos años.

El criterio de Rajoy

¿Decisiones en contra de sus propios criterios? Pues realmente sí. Sobre todo si tenemos en cuenta las promesas electorales de Mariano Rajoy y su intención y su defensa de no subir impuesto, de cargar contra las clases medias. Pero al mismo tiempo no es en absoluto una decisión en contra de los criterios del Gobierno si nos atemos a la prioridad urgente e inmediata del Ejecutivo de cumplir con el déficit, de ser creíbles en Europa y de no quedarnos definitivamente marginados fuera del euro. Es lo que hay. Es el criterio de Rajoy. No hay mas remedio. La propia vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría nos decía fuera de micrófono tras su comparecencia en Moncloa: “es imprescindible conseguir cuanto antes una imagen de país solvente, que España vuelva a ser vista como una nación seria que vuelva a tener peso y opinión en Europa“. Pero es que además la situación “es mucho peor de lo que imaginamos”, nos insistía la vicepresidenta. O hacemos lo que hemos hecho. O nos despedimos para siempre”.

El peor escenario de los posibles

Por eso se explica que el Gobierno haya preferido, al inicio de su gestión al frente del país, optar por la “salvación y credibilidad” frente a los mercados, antes que por la “congruencia” de una intención anunciada en campaña electoral. No había otra opción. Son conscientes en el Gobierno de que son medidas impopulares, especialmente la subida de impuestos, pero están dispuestos a todo. El déficit del 8% obliga a reducir para el próximo año más de cuatro puntos. Era el peor escenario de los posibles. El ministro de Hacienda manejaba la cifra del 7% como máximo, y situaba esa cifra como el límite para poder dejar fuera, de momento, una subida de impuestos. Pero dos puntos por encima de lo que nos había dicho el anterior gobierno del PSOE suponen más de 20.000 millones añadidos al déficit.

La responsabilidad en todo esto que debe tener el anterior Gobierno y el ex-presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, es algo que no puede ni debe quedar en nada. Estamos hablando de un agujero insoportable que ahora debemos hacer frente todos. Y como mínimo el Gobierno anterior y su Presidente deberían dar explicaciones. Y no es cierto, como dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, que la mayoría de déficit proviene de las CCAA gobernadas por el PP. Las que han disparado el déficit han sido todas las Comunidades Autónomas salvo honrosas excepciones como Madrid, gobernada por el PP. Y otras que el pasado ejercicio, en la anterior legislatura, han dejado un agujero casi insalvable para los posteriores gestores. Léase por ejemplo el caso de Castilla la Mancha.

Con todo. Con medidas impopulares, el Gobierno ha comenzado a gobernar. Y lo ha hecho con un primer Decreto-Ley “sin anestesia” y con “0” interés partidistas. Es necesario hacer esto ahora para luego crecer económicamente y crear empleo. El tiempo le dará o quitara razones.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio