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Mi Tribuna

Siempre nos quedará París

Noviembre 15, 2015
paris

Los atentados de París constituyen un ataque contra el mundo civilizado además de convertirse en una amenaza continua que nos obliga a mantenernos en un estado de alerta permanente. Así estamos a estas alturas de siglo, sometidos a un temor que no tiene pinta alguna de detenerse tras la masacre francesa. No hay por dónde cogerlo. O sí, estamos ante toda una declaración de guerra de la que nadie, nadie, está a salvo.

El desafío terrorista ha puesto a prueba a nuestros políticos. Prueba superada, por cierto, porque la práctica mayoría han demostrado su madurez a la hora de establecer una unánime condena y, sobre todo, escenificar la unión fundamental para enfrentarse a los terroristas. Pero siempre hay borrones en un buen escrito y Pablo Iglesias se encargó de estropear el guión español al desmarcarse del pacto antiyihadista suscrito por las principales fuerzas políticas. Es la diferencia entre las fuerzas emergentes. Ciudadanos pide sumarse a este pacto, pero el líder de Podemos dice que no comparte sus valores sin entender que no se trata de una posición con matiz político, sino más bien la suma de esfuerzos y voluntades para plantar cara a la barbarie a través de los diferentes colores de la democracia.

Asumir protagonismo

Una nota discordante que no viene a cuento. Pero hasta en este caso es preciso asumir un protagonismo que no conduce a nada. Un liderazgo equivocado para quien desde Podemos dice aspirar a la presidencia del Gobierno cuando más le valdría ocuparse en frenar la deriva que lleva su partido, retratado encuesta tras encuesta en la pérdida de espacio político y transformando las expectativas en una desazón que tendrá su reflejo el 20 de diciembre en forma de fracaso, entre otras cosas por acciones como este desmarque hacia la nada. A partir de esa fecha ya veremos qué depara el futuro para alguien que no ha detenido el ocaso de un partido transformado en una montaña rusa que ahora vive su caída desde una pendiente continua.

La ciudad de la luz se apaga en la oscuridad de una impotencia sin consuelo, pero Francia ofrece una lección de solidaridad humana y una enorme cultura política. De lo primero sabemos mucho en España con muestras más que suficientes a lo largo de nuestra historia reciente. Otra cosa en la rentabilización de la desgracia. Hace años, los atentados del 11-M en Madrid se convirtieron en arma política con evidente influencia en los resultados electorales. En Francia no se han escuchado más que mensajes de apoyo y unidad hacia un Gobierno que intenta dar los pasos adecuados para gestionar esta situación de grave crisis.

Qué envidia, sana, al comprobar que la utilización de signos como la bandera o el himno nacional no se instrumentaliza como elemento de agresión política sino que sirven para unir sensibilidades sin que nadie se moleste por ello.

Vergonzosa atención en las televisiones generalistas

Y qué vergüenza, ajena, al comprobar atónito que unos sucesos de esa magnitud no merecen la atención específica de la televisión generalista en España. Como si el problema no fuera con nosotros, la vida seguía el viernes negro en las principales cadenas sin atender a la relevancia de los actos terroristas y sus consecuencias. Al principio pensaba que se trataba de una simple reacción tardía y que enseguida las programaciones se adaptarían por completo a la exigencia de una información relevante. Pues no. Solo el canal 24 horas de TVE y 13TV se volcaron mientras el resto mantenía su farándula habitual interrumpida en ocasiones por La 1 que conectó con el despliegue de su canal temático informativo. Inaudito.

Siempre nos quedará París, le decía Rick Blaine a su amante Ilsa Lund en Casablanca. Nos quedará como ejemplo de que la barbarie no selecciona y es capaz de descargar balas en una sala de conciertos o en las míticas terrazas parisinas llenas de personas anónimas que intentan vivir su vida. Esa vida sesgada por la crueldad. Esa vida obviada por los intereses comerciales de las cadenas televisivas. Esa vida ignorada por el oportunista protagonismo político. Esas vidas que se suman a las siglas que desgraciadamente vienen identificando fechas marcadas en negro. El 13-N fue algo más que un Viernes 13, pero siempre nos quedará París.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68