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No me moverán

Si no quieres que se sepa…

Diciembre 12, 2010

Wikileaks nos enseña lo difícil que es guardar secretos. No obstante el fenómeno no es nuevo; siempre ha sido así.

Como Concejal estuve al frente de la Concejalía de Personal y Régimen Interior del Ayuntamiento de Madrid; el Alcalde era José María Álvarez del Manzano un excelente gestor y una gran persona, cosas ambas difíciles de encontrar juntas. Allí aprendí algo sobre la comunicación que luego le decía a mis más directos colaboradores: “si no quieres que algo se sepa… ¡ni lo pienses!”. Desde entonces la experiencia me ha confirmado la validez de esta frase.

El ser humano no tiene dificultades de comunicación. Al ser un animal social esa es una de sus fortalezas. Por eso desarrolló el habla. Su problema suele ser el contrario, comunica demasiado. Haga usted la prueba. Una noche convénzase de que uno de sus compañeros o compañeras de trabajo le cae mal. Sin que se lo comunique a nadie al día siguiente se sabe en la oficina, en el taller o en la fábrica.

Comunicamos con gestos más que con palabras; comunicamos con acciones, con el tono al hablar… es lo que los expertos llaman: la comunicación no verbal. Incluso comunicamos con los instrumentos que utilizamos. Por eso Paul Watzlawick definió su teorema: No se puede no comunicar.

En La Escuela de Comunicación de Palo Alto (1960/1980) se estudió como el vestido, la mesa del despacho, etc. son elementos de comunicación. Una ciencia curiosa, la Prosémica, indica que según la distancia entre dos personas se están comunicando la intensidad de su relación. Si esta distancia no coincide con esa intensidad se produce incomodidad. Es la razón de por la que nos sentimos inquietos en un ascensor. En ese pequeño espacio, que es un ascensor, la distancia entre sus ocupantes no responde a la intensidad de su relación.

Por tanto, no puede extrañar el fenómeno Wikileaks. No hay nada que se haga, se diga, incluso… se piense, que no vaya a ser conocido tarde o temprano. Sobre todo en esta ‘Aldea Global’, que anunciara McLuhan, y que internet a convertido en real.

Esto tiene gran importancia a la hora de enviar mensajes a la red. Especialmente si el emisor pertenece a un organismo gubernamental; es la gran lección del fenómeno Wikileaks. Cuando vaya a comunicar algo pregúntese: ¿me gustaría verlo publicado al día siguiente en la red o los medios de comunicación? Si la respuesta es no… ¡ni lo piense!


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Director del Executive MBA en Madrid