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A renglón seguido

Sevilla tuvo que ser…

Diciembre 12, 2011

Sostiene mi madre que “buen porte y buenos modales abren puertas principales“. Estas últimas lo hicieron “de par en par” el domingo pasado, además del viernes y sábado precedentes, a las 27.000 almas en las instalaciones de la Cartuja de Sevilla para presenciar la Final de la Copa Davis 2011.

El buen porte estaba asegurado con la asistencia de: gente guapa, argentinos con “Plata”; de   los del Río (estuario) –con permiso de los “macarenos”- del mismo nombre, domingueros locales con “Pesos” en época de recesión, miembros de la Jet Set, Nobles “de año” y “añejados”… y demás familia albiceleste que rezarían su particular “Rosario” al final del encuentro.

En cuanto a los modales –habrá que acreditarlos en el futuro al adquirir un ticket o pase de acceso a las instalaciones de turno- parece que se quedaron en el exterior, requisados por el personal de seguridad del recinto sumados a botellas de whisky y cava; pero los buenos, los malos se colaron, paradójicamente, con la entrada que daba derecho a disfrutar del espectáculo.

Noah: no pózima, Zi Prozima”

No se trata de tener en las gradas un comportamiento monacal abanderado por el silencio –votos- entre rezos y oraciones como el que perseguía S. Bruno en 1806 al fundar la Orden religiosa de los Cartujos, pero sí de uno más acorde con la solemnidad y el respeto que mandan los cánones del deporte del tenis.

Pero por si alguno lo desconoce o se desmemoria, el juez-árbitro del partido se jartó de pedir silencio; en especial durante el transcurso del cuarto set, llegando a dar un aviso a la hinchada charrúa (2.500), por dificultar el desarrollo del juego; en especial el saque de Nadal. Pero es que el ¿respetable? local se hermanó con el visitante, jaleando con enardecimiento al poseedor del servicio, cuando no intentando distraer de forma ruidosa al contrincante.

Cierto es que, como de costumbre, son un puñado más o menos abundante de indomables próximos al sarao y la algarabía, persuadidos de que con su inestimable ayuda colaboran al buen hacer estimulador del esfuerzo traducido en la búsqueda del triunfo. El apoyo también puede venir enmudeciendo para que hable el humor, como se observaba en una pancarta en la que se podía leer: “Noah: no pózima, Zi Prozima”, en clara contestación a las palabras vertidas –que no divertidas- por el tenista galo, intentando desacreditar (ya se sabe; lo que no se gana en la pista…) a la “Armada” española.

La triple F

Pero lo más sorprendente fue que los que daban pábulo a la situación eran los de la triple “F”: Fer, Ferrer, Feli… y compañía, azuzando al personal hasta el punto – no Ace– de impedir sacar a Rafa en momentos cruciales del cuarto set con visible enfado del balear en el rostro.

A su vez, los comentaristas de Televisión Española afeaban la conducta de la grada –tampoco guardaban ellos el ritual del silencio al comienzo de los puntos-, hasta que los mencionados compañeros entraron en juego para caldear el ambiente, cambiando así su guión reprobatorio. Según ellos (TVE), con 2-0 a favor de Nadal en el cuarto todo estaba más que encarrilado; hasta que con el 3-3 David, el goliat de Jávea, tuvo que irse a calentar, dejando de hacerlo a pie de pista, al vestuario, dado que Del Potro se había desbocado sobre la “cancha” hispalense. Finalmente con un incierto empate (6-6), recobró el manacorense la empatía con la tierra batida de la Ciudad del Azahar, batiéndose el cobre en el tie break–“muerte súbita”(7-0)-, y final con su decúbito supino tradicional como signo  de la victoria.

Se repite así la historia del año 2008 en la que el equipo español regresó de la localidad de Mar de Plata con el orto inmaculado, por más que Juan Martín, el de Tandil, pretendiera servirse de él contra nuestra voluntad.

La Ensaladera descansa después del esfuerzo en manos de la tropa española, buque insignia capitaneado por Albert Costa, quien en la cubierta del Palau de Sant Jordi saboreó en el año 2000 la brisa de la victoria por primera vez para España.

Paco de Domingo