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Mi Tribuna

Severo castigo a la marca PP

Mayo 24, 2015

Confieso que no he creído nunca en las campañas electorales. Y eso que llevo algunas a mis espaldas. Me parecen quince días de exposición continua para dar paso a un carrusel de falsedades donde nos encontramos, de pronto, con candidatos amables, deportistas, ciclistas, cercanos, bromistas, humanos…, parapretados en un disfraz que utilizan una vez cada cuatro años para olvidarse después de lo que aparentan y volvernos a mostrar una realidad mucho más oscura.

Esta campaña electoral ha sido curiosa. De repente, hemos visto como el Partido Popular ha cambiado sus focos para centrarse en el enemigo naranja a batir. Primero dejaron crecer el monstruo de Podemos para desgastar al PSOE sin atender la imparable evolución de Ciudadanos. Cuando Monedero acabó por dinamitar la formación de Pablo Iglesias, ya no había forma de frenar la ascensión imparable de Albert Rivera en el territorio nacional una vez salido de su feudo original de Cataluña.

Durante los últimos días de campaña, los ataques populares se han sucedido intentando erosionar a Ciudadanos como rival a eliminar de un camino que otras veces fue más plácido. Pero han llegado unos nuevos tiempos que, parece, quieren quedarse y los grandes partidos deben aprender la lección que ayer les ha llegado desde las urnas. Todos tendrán interpretaciones, como siempre variopintas, intentando extraer conclusiones positivas con lecturas inverosímiles. Hoy será un día más reposado para el análisis. Aunque queda mucho por recorrer, con posibles acuerdos o pactos, está claro que el mapa electoral ha cambiado y ya no está teñido de azul.

Nuevos tiempos para la política

Son nuevos tiempos para la política en lo que ha sido un primer ensayo porque dentro de unos meses llegan las generales. A pie de urna, un político me comentaba ayer que este año cargado de elecciones era tan importante como los tiempos de la transición por la relevancia que habían tomado los nuevos movimientos emergentes, pero sobre todo por la madurez de un pueblo español al que ya no le asustan los cambios; incluso que invita a los dueños del bipartidismo a saber compartir esa enorme cuota de poder que habían disfrutado hasta ahora. Sin duda, todo un aviso de lo que puede estar por llegar.

Tras este 24-M, se conjugan los verbos ganar y gobernar, pero no es lo mismo. Nadie puede cantar muy claramente victoria, salvo aquellos que han irrumpido con fuerza en ayuntamientos y comunidades autónomas. Pero sí es evidente que la marca PP ha sufrido un serio revés que debe tomarse como un aviso con todas las consecuencias. Ha perdido poder, hegemonía e incluso puntos clave para garantizar su futuro político. ¿Qué va a pasar a partir de ahora? Desde luego, muchos apuntaban anoche a que debería cundir el ejemplo británico, cuando los perdedores dimitieron al día siguiente de la debacle y, desde luego, ayer se han producido diferentes fracasos que no pueden disimularse. Al menos, los votantes ya han demostrado su grado de hartazgo y el castigo ha sido muy, muy severo.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

Director de Tribuna Valladolid