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Otras opiniones

Servilismo existencial

Junio 2, 2010

El liberalismo no es una ideología que podamos definir fácilmente. Se señala que supone una mentalidad y un comportamiento que resulta de distintas aportaciones del pensamiento político, en el que se destaca la capacidad de respuesta individual por encima de los principios inmutables establecidos por la tradición o las costumbres.

Vengo observando últimamente una ciega y baja sumisión de nuestros representantes políticos hacía la dirección de sus partidos. Me conmueve comprobar que una agrupación que se autodenomina como  liberal, moldea y embrutece a sus juventudes, como vulgares perros de presa para agredir y abalanzarse sobre su oponente político. Me entristece pensar que aquellas personas con educación exquisita y talante admirable, jugueteen por los pasillos de la Carrera de San Jerónimo, con aquellos, que llevan décadas entreteniéndose y recreando sus ilusiones en aventuras irrealizables, que solo buscan calmar sus ansias de poder, ahuyentar a los espíritus de su envidia y arriesgar los intereses de una nación para beneficio propio.

Era de tradición conocida, la existencia del servilismo político como fundamento que explicaba en muchos de nuestros partidos, el ascenso de personajes mediocres a posiciones de elevada responsabilidad gubernamental, para satisfacer las expectativas del electorado más pasional. No sucedía así, o por lo menos no era tan escandaloso, en la derecha española, en la que, recientemente, individuos de “medio pelo” son diputados atendiendo a sus méritos dentro de la estructura piramidal del partido y no por su trayectoria profesional y académica.

Crear rencor

Todo ello tiene una explicación muy sencilla: nos encontramos en una sociedad donde se ha instaurado una “Cupulocracia” o poder de los que dirigen el partido. Nos importa muy poco que empecemos a trabajar en política en cualquier localidad española y bajo la dirección de cualquier partido político. Al final de todo el organigrama, existen unas personas que son las que toman las decisiones relevantes y que serán sustituidas por individuos de su confianza y que lo único que buscan son aspirantes a trabajar bajo unas reglas estrictas y un servilismo abyecto. Sin olvidarme de la dedicación exclusiva a actividades ridículas e insignificantes que servirán para deformar tu mente y crear rencor y desprecio hacia cualquiera que no piense como tú. Siento decirlo, pero así está la situación en las juventudes políticas de los partidos en España.

El Parlamento español se ha convertido en una Cámara donde se manifiesta con desvergüenza la “Cupulocracia” más repugnante. Sólo hace falta observar atentamente cualquiera de las votaciones parlamentarias: el líder de la derecha atiende a sus intereses, el de la izquierda a los suyos, los nacionalistas más de lo mismo y cuando se procede a la votación, todos como borregos glorifican la actuación de su jefe. Señorías, ¿dónde están los intereses de los españoles? ¿Cuánto les importa  España? Por favor, no sigan engañándonos. ¡ Váyanse! Dejen paso a personas que quieran construir un país fuerte y  consistente. Somos muchos los que adoramos nuestra tierra  y estamos cansados de ver a memos discutiendo por sus intereses locales. Dejen paso a personas que crean en España y que sienten orgullo por haber nacido en esta patria.

Alejandro Serrano es estudiante de Derecho, Políticas y Económicas