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Otras opiniones

Serra, “ZP” y la preocupación del Rey

Noviembre 24, 2010

Que la marca “España” no pasa a día de hoy por el mejor de sus momentos no supone novedad alguna; que el presidente Rodríguez Zapatero haya terminado por cambiar aquella sonrisa almibarada del pasado, propia de quien se sabe poseedor de una flor donde se juntan las nalgas por una casi permanente cara de Buster Keaton, tampoco empieza a chocarnos. Pero que la delicada situación en la que se encuentra la credibilidad del país de puertas para afuera, en un momento en el que se sitúa a España en la siguiente bancada de las Irlanda, Grecia o Portugal haya iniciado hace días movimientos en torno al mismísimo Rey Juan Carlos I, eso sí que se sitúa en el terreno de lo preocupantemente novedoso de unos años a esta parte.
 
Cuando la fundación dependiente de la consultora Everin y presidida por Eduardo Serra ex ministro de defensa de Aznar y amigo, además de hombre de confianza durante años del jefe del Estado decide exponer –con todo lujo de detalles, power Point incluido- a la crema empresarial del Ibex 35 la nefasta situación en la que se encuentra la marca España, todo ello reflejado en un documento de 120 folios, no se estaba pretendiendo entregar un simple manifiesto a los partidos políticos inmersos en la trifulca preelectoral, sino de dejar clara a la más alta instancia del Estado, una preocupación que acabó trasladándose a Zarzuela el pasado Lunes 15.
 
El encuentro del Rey con los empresarios del Ibex y algunos representantes de Pymes, previa reunión de éstos con la fundación de Serra se transmitió en agenda de Zarzuela como un acto social más, pero tuvo indudablemente bastante más calado: el Monarca compartía la preocupación de un colectivo esencial en el país que en sus encuentros con Everis se preguntaba si la España que queremos es una en la que se reflejaba una foto de Belen Esteban frente a otra que pide a gritos profundas reformas económicas e incluso en lo relativo al modelo de Estado un replanteamiento serio de la financiación y gasto de las autonomías.
 
De la preocupación de Don Juan Carlos y de los términos de su encuentro supo el día siguiente el propio presidente Rodríguez Zapatero durante su semanal despacho de trabajo con el Monarca. También tuvieron conocimiento directo del Rey algunos relevantes comunicadores de medios de comunicación. A partir de ahí, fuentes de la propia Moncloa no han ocultado: a) ni el reconocimiento de que la situación es realmente complicada pero con mimbres y resortes para ser salvada y b) el malestar por una reunión de tan importante colectivo empresarial con el jefe del Estado y sin previo paso por la Moncloa, por mucho que este pasado miércoles se confirmara el encuentro posterior de ZP con los más relevantes empresarios fijado para el sábado 27 día de reflexión en Cataluña.
 
A partir de ahí, crece en el entorno del presidente y sobre todo del partido del Gobierno, la sensación de que el jefe del ejecutivo se encuentra sobre un lago helado que se resquebraja en baldosas de hielo, con un pié en la de los mercados que piden reformas más rápidas y profundas a cambio de ofrecer su confianza y el otro pie en la de las inminentes citas electorales que obligan a vender “humo” para parar el golpe del descalabro en la urnas.
 
Nos queda una duda final mirando hacia el presidente Zapatero: si debiera, ante la presión exterior y nuestros estornudos por la gripe irlandesa salir a decir algo que tranquilice o si debiera mejor mantener un inteligente silencio.



Julián Cabrera, director de Informativos de ONDA CERO