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Otras opiniones

¡Se vende dignidad de famoso!

Octubre 29, 2009

En el submundo del corazón se debate enérgicamente sobre el carácter refunfuñón, incluso agresivo, de algunos de los célebres famosos que, cuando se les tuerce el ánimo, la emprenden a gritos con los reporteros asfálticos. El último en perder los nervios fue el torero Francisco Rivera, que hace unos días amenazó con matar a un fotógrafo que se encontraba en un parque de atracciones en el que el diestro disfrutaba de un día de asueto junto a su hija Cayetana. El caso del matador es el típico que enerva a todo un colectivo. Rivera asegura que la presencia de fotógrafos y reporteros estresa sobremanera a su hija. El asedio periodístico le provoca grandes quebraderos de cabeza y coarta su derecho a la libertad y el anonimato. Sin embargo, la incoherencia del hijo de Carmina Ordóñez no tiene límites. En más de una ocasión ha paseado a su hija por las plazas en las que asesina a los toros mientras exhibe el estoque. Hacer la vuelta al ruedo con su hija en el cogote también provoca que los seguidores de la mal llamada fiesta nacional inmortalicen la escena con sus propias cámaras de fotos. ¿Dónde van esas imágenes? ¿Quién las controla?
 
Empiezo a estar harto de tanta suspicacia. Supongo que nuestros famosos deberían dar las gracias a los paparazzi que les persiguen por medio Madrid porque ellos sí protegen la intimidad de los menores, muy al contrario que el resto de mortales que les retratan. No sólo eso, pues escama hasta la saciedad que los famosos que denuncian constantemente que son víctimas de la prensa rosa, convoquen a esos medios de comunicación para respaldar sus campañas publicitarias. No es la primera vez que, por ejemplo, Genoveva Casanova, Francisco Rivera o Eugenia Martínez de Irujo lanzan sus envenados dardos contra los periodistas, y luego consienten que se nos cite para aplaudir sus últimas mercaderías. Es muy fácil alardear de intolerancia y de unos principios absurdos, pero lo complicado es mantener la coherencia intacta incluso cuando tienes delante un reluciente cheque en blanco. Sólo en ese momento es cuando se conoce la verdadera identidad de las personas. Y hay famosos que, por dinero, matan. 

Saúl Ortiz es periodista y escritor