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El mayordomo

¿Se puede ser elegante a cualquier edad?

Enero 30, 2011

Si el amor no conoce de edad tampoco lo debería hacer la elegancia masculina. La elegancia es una cualidad que acompaña a ciertos caballeros desde su más tierna infancia hasta su vejez. Si durante la adolescencia y la juventud se suele experimentar con infinidad de combinaciones y estilos según hagan los amigos más cercanos, no hay motivo aparente para que cuando se llegue a la madurez se deje de vestir de forma refinada. 

La manera de vestir de un caballero no es otra cosa que el reflejo de su espíritu. Si un señor viste de forma descuidada es muy probable que se esté frente a un caballero desordenado. Por el contrario, aquel caballero que presta una especial atención a su apariencia física también cuidará el aspecto de su lugar de trabajo o el orden de su casa. 

Por ello, aquellos señores que, a pesar de su avanzada edad, sigan cuidando su indumentaria poseerán un estado de ánimo igual de optimista al que tenían veinte años atrás. Por el contrario, aquellos otros que ya sólo se decanten por colores oscuros y tristes y a los que les resulte indiferente vestir de una forma u otra con seguridad no miraran el futuro con la misma alegría en sus ojos. 

Cuando uno es joven se puede permitir el lujo de errar en la elección de su atuendo ya que seguramente su forma de vestir responderá a una moda pasajera lo que hará que su indumentaria pase desapercibida. Sin embargo, aquellos caballeros con ya una cierta edad que sigan cuidando su forma de vestir rápidamente se diferenciaran del resto de sus homólogos y serán el centro de las miradas tanto de ellos como de ellas. 

Si por ejemplo nos fijamos en el irrepetible Arturo Fernández, su siempre elegante y alegre forma de vestir nos hablará de un caballero deseoso de comerse el mundo a pesar de sus muy bien llevados ochenta y tres años. Pocos señores españoles han hecho de la elegancia y de su galantería su tarjeta de visita como lo ha hecho este asturiano universal. 

Otro ejemplo de que se puede ser elegante independientemente de la edad es Juan Carlos I de Borbón quien durante todos los años de su madurez ha demostrado un estilo mucho más refinado y conseguido que el de aspirantes al trono mucho más jóvenes. Su Majestad ha sabido como pocos caballeros de su edad escoger en sus ratos libres las prendas y los colores acertados para, sin caer en lo ridículo, quitarse muchos años de encima sin apenas esfuerzo. 

Fuera de nuestras fronteras son también varios los ejemplos que atestiguan que no es obligatorio contar con un físico privilegiado o encontrarse todavía en la flor de la vida para poder presumir de elegante. 

Así, por ejemplo, el Duque de Edimburgo, quien con su particular sentido del humor unido a su sobria pero elegante forma de vestir han hecho que todavía a sus noventa años siga siendo considerado como uno de los caballeros ingleses más elegantes. 

Sean Connery es otro de esos caballeros que han hecho de la elegancia su sello de identidad. Tanto durante sus años más jóvenes como durante sus innumerables apariciones como agente secreto al servicio de su Majestad, Sir Thomas Sean Connery, ha llevado a las cotas más altas la elegancia británica. Hoy, Sean Connery ha pasado la barrera de los ochenta años y lo ha hecho tan elegantemente como cuando por primera vez aparecía representando a 007 en 1962 en Dr. No. 

La lista de caballeros conocidos a los que no les ha importado su edad para seguir cuidando su aspecto tanto o más que durante sus años de juventud ha sido inmensa. Señores como Frank Sinatra, Giovanni Agnelli, Fred Astaire, Cary Grant o Winston Churchill han sabido de la importancia de una cuidada vestimenta para ser reconocidos y respetados en todos los ambientes independientemente de que su belleza o popularidad no fuera la de antaño. 

Si larga ha sido la lista de los caballeros populares que han cuidado su aspecto en todo momento independientemente de su edad, no menor es la de aquellos señores anónimos que escogiendo correctamente su atuendo transmiten a toda su persona un estado de ánimo y de ganas de vivir que para nada refleja los años escritos en su DNI. 

Aunque los resultados del cuidado del atuendo en personas de avanzada edad aporta una serie de beneficios muy rápidamente identificables, en la juventud si bien no son tan visibles sí son igualmente apreciables. 

Hoy en día los chavales jóvenes apenas prestan atención a su forma de vestir. En la mayoría de los casos se limitan a escoger los vaqueros, la chaqueta o las zapatillas del momento como hacen la mayoría de sus amistades. 

Sin embargo, también nos encontramos a chicos que desde jóvenes se diferencian del resto en su forma de vestir y no les importa llamar la atención por ir correctamente vestidos. Si bien el atuendo no es hoy ni mucho menos el principal responsable de abrir o cerrar ciertas puertas sí ayuda a que para a algunos de estos jóvenes se abran y para otros se cierren. 

El tener veinte años no es óbice para no saberse hacer un nudo de la corbata o para no acudir correctamente vestido a un acto de cierta seriedad. El vestir desde joven de traje en ciertos actos aportará con los años naturalidad de movimientos en contra de la rigidez y poca soltura que se aprecia en muchos chicos que acaban de incorporarse al mercado de trabajo y que recientemente se han hecho con sus primeros trajes. 

Como hemos dicho en repetidas ocasiones, el atuendo es lo único que la mayoría de la gente verá de nosotros y con él estamos mandando continuamente mensajes sobre nosotros. Nuestro estado de ánimo, nuestra personalidad así como nuestro gusto por lo exquisito o por lo corriente vendrá dado a los demás por nuestra forma de vestir. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencial.com 

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