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¡Qué fuerte!

Se armó el Belén

Diciembre 22, 2010

Se armó el Belén, la marimorena y todo lo que se podía armar. La trascendencia que se le ha dado a un hecho aislado, anecdótico y absurdo ha ocupado páginas y minutos informativos con una importancia desmesurada. Nos hemos empeñado en hacer de esto casi una tragedia cuando no debería pasar de eso, de simple anécdota, y nos alarmamos mucho más que cuándo un propio español, aislado también, ha querido cambiar costumbres y lo ha conseguido. Es mucho mas indignante que un hombre, español y ateo, pida que no se monte un Belén en el colegio de su hijo y se le conceda, en contra del resto de padres de toda la institución, a esta tontería del jamón que no va a ir más allá porque no tiene fundamento alguno. No tiene fundamento porque, todos hemos visto en televisión como la madre del adolescente ofendido daba unas declaraciones con un árbol de Navidad detrás, objeto que representa una fiesta totalmente cristiana. Además, esta familia disfruta de las vacaciones de Navidad y de Semana Santa como el resto de los españoles sin quejarse ni sentirse ofendidos por ello, o no, quién sabe.

Denuncia sin sentido

Es cierto que las cosas se salieron de madre y el niño, no tan niño, adolescente ya, a este paso, y como siga albergando en su mente y aceptando esas ideas absurdas que los mayores intolerantes le meten en la cabeza, va a tener que terminar denunciando a medio país, ya que el cerdo, y el jamón en concreto, son una de las bases fundamentales y producto de identidad de nuestra cultura. Tendría que denunciar a El Corte Inglés, por ejemplo, porque en uno de sus anuncios de esta Navidad, hay una frase que dice: “mándame un jamón”. Que se vayan preparando también los de Navidul, que tienen todos los medios de comunicación copados anunciando sus ricos jamones. En definitiva, tantas y tantas marcas que anuncian sus exquisitos productos típicos españoles provenientes del cerdo.

 

Las comisarías deberían estar llenas entonces de musulmanes poniendo denuncias a diestro y siniestro al sentirse ofendidos, pero no es así. Deberíamos tener cuidado al pronunciar ciertas palabras como, manitas, tocinillo de cielo, oreja, morro, costillas, ibérico o bellota para no herir sensibilidades, pero no es así. La propia comunidad islámica ha tachado de tontería la denuncia. Conozco el caso de un musulmán que salía de cañas con sus amigos, cristianos, y estos le avisaban, sin ningún problema, si la tapa que tomaba llevaba jamón o no, si la podía comer o no. Esto es lo normal. La tolerancia y el respeto mutuo. Si vas a un país tienes que respetar sus costumbres y sus tradiciones, sus leyes y sus normas. Y aquí, en España, en este país libre, no obligamos a nadie a vestir de una manera o de otra, o a comer unas cosas u otras. Tanto es así que, la religión mayoritaria prohíbe comer carne los viernes de cuaresma, pero no pasa nada si se come, ni te van a fusilar ni a castigar por ello si lo haces. En cuestiones de fe y de religión, cada uno debe aplicarse el cuento que crea oportuno, pero dejar a los demás vivir en paz. En una cosa nos diferenciamos claramente ya que, si yo visito un país musulmán, estoy obligada a cumplir sus normas y tradiciones, me veo obligada a asumir la manera y el estilo de vida de allí, cosa que ellos no hacen aquí porque nosotros se lo permitimos por una cuestión básicamente de libertad, tolerancia y respeto.

Claro que, si recordamos aquellas caricaturas de Mahoma que trajeron tanta polémica, perdida de libertad ante la amenaza de muerte e incluso alguna muerte, no creo que ahora mismo el profesor de Cádiz esté partiéndose de la risa y considerando el asunto como una simple anécdota. Pensándolo bien, tendríamos que compadecernos del profesor que deba impartir la asignatura de Educación para la Ciudadanía a estos chavales, ya que el día que tenga que explicar y hacer hincapié en la igualdad entre hombre y mujer lo va a tener realmente complicado.

Ante tanto revuelo, ahora me pregunto si todo esto tendrá que ver con la famosa e indefinida “Alianza de Civilizaciones” por la que tanto lucha y tanto aclama Zapatero… ¿Será esto?

Rosana Güiza