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No me moverán

¿Sarkozy izquierdista?

Abril 25, 2011

El Presidente francés ha decidido proponer que las empresas que repartan dividendos abonen una prima a sus trabajadores ¿Ha pasado por la izquierda al Partido Socialista y a los sindicatos galos?

La propuesta no es anticapitalista ni izquierdista; es postmoderna. La reciente teoría de los Stakeholders dice que los diferentes grupos que colaboran en la empresa deben cuidar de ella y ser cuidados por ella. La traducción más fiel de Stakeholders sería: “interesados” o “partícipes”. Están interesados o participan en la empresa: los accionistas que aportan capital y reciben dividendos y plusvalía; los empleados que trabajan y los directivos que gestionan a cambio de salarios; los clientes que pagan por sus servicios o productos; los financiadores que aportan créditos y reciben intereses; los proveedores que dan suministros y los cobran; los Gobiernos que aportan servicios públicos por impuestos; la sociedad en general que permite su existencia y goza de sus beneficios sociales, incluyendo la creación de trabajo, etc.

Intereses recíprocos

Pues bien, según ésta teoría los ‘interesados’ deben recibir sus réditos por su aportación a la compañía. Sobre este asunto no hay discusión en la doctrina postmoderna. La pregunta es: ¿Cómo deben recibir estos réditos? ¿Basta con lo que defiende la teoría neoclásica de la Escuela de Chicago, con Milton Friedman al frente? Es decir, ¿basta con obtener beneficio, cumplir las leyes y pagar impuestos? O hay que ir más allá.

La teoría de la Responsabilidad Social Corporativa, dice que no basta con ello, que la empresa debe devolver a la sociedad lo que está le aporta. Los neoliberales de Chicago dicen que esto no es función de las compañías, que éstas deberían devolver los fondos de su acción social a los accionistas para que hicieran con su dinero lo que creyeran más conveniente.

Pero, según la teoría postmoderna de los Stakeholders debería repartirse el beneficio de manera proporcional al esfuerzo aportado por cada grupo de interesados. Lo complicado no es el principio, en el que muchos pueden estar de acuerdo. Lo difícil es su aplicación práctica y, sobre todo, concretar quien es el encargado de decidir esta distribución.

¿Acogerá Zapatero la idea?

¿Tienen que ser el Estado quien por Ley decida cómo distribuir los beneficios entre los diferentes stakeholders? ¿O el Consejo de Administración de la compañía, respetando la libertad de empresa? ¿Debe negociarse con los sindicatos como parece que propone Sarkozy? La respuesta no es fácil. Hay que esperar y ver hacia donde se decanta el postmodernismo francés. No olvidemos que esta corriente cultural es hija de Mayo del 68; la Revolución de los franceses universitarios, cuyo lema era: la imaginación al poder.

En todo caso: ¡Sólo hace falta darle ideas como éstas a Rodríguez Zapatero! Podría pensar en equilibrar a la izquierda su reciente derechización con una Ley similar a la de Sarkozy ¿Qué dirían entonces los empresarios que reclamaron del Presidente español su presencia hasta el final de la Legislatura en reciente reunión en la Moncloa?        


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.