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A renglón seguido

Santa Rita, Rita: lo que se da, sí te quitan

Junio 15, 2015

Con frecuencia hemos visto la práctica de un vernáculo deporte que todavía no ha sido reconocido como disciplina olímpica, y que es de nomenclatura un poco extensa: Tirar la piedra, y esconder la mano, pero no nos hemos tomado la molestia, en general, de recogerlas e identificarlas convenientemente para su posterior clasificación.

Excepto los principales representantes de la Administración, quienes, como expertos en maniobras de distracción, inauguran obras, con las llamadas “primeras piedras”, para el posterior corte de cinta, una vez instalada la última, con la consiguiente inauguración; con especial celeridad en vísperas de convocatoria electoral.

Pues bien, en 8122 municipios de mi querida España, esta España mía, esta España nuestra, han tomado posesión, como posesos, –unos repitiendo mandato y otros desvirgándose en el cargo- alcaldes, que continuarán con el mismo cometido, entre otros –obviamente-, y subordinados ediles como representantes de la popular voluntad en sus respectivos consistorios, después de negociar –a la trágala en diversos municipios, y para estupor de electores,- el nec otium de los pactos hasta última hora.

Vuelco electoral

Fruto del árbol de esos acuerdos es el vuelco habido en ciudades muy principales; como Madrid, con la septuagenaria abuela-jueza Carmena, de la mano de Carmona, al frente del frentismo que la ha enfrentado a la otra abuela-nobleza Aguirre, con el resultado de Manuela-1, Desesperanza-0. El profesor y la letrada forman “algo más importante que un matrimonio, somos amigos” –manifestó él-, además de rememorar que en su nueva machadiana etapa “se hace camino al andar”.

El nuevo tándem entra en el carmen de la Casa de Correos, donde carmenarán la enmarañada madeja del poder; todo un reto que pondrá a prueba su capacidad para gobernar en una andadura en la que… Carmena, o revienta. Entre alguna de sus meditadas medidas la rebaja de su masa salarial y la del resto de concejales de su cuerda Ahora Madrid, y conoceremos su valía contable para gestionar la disminución de la deuda de la Villa cifrada en unos 4 mil millones de euros. “Queremos gobernar, escuchando” –dixit-.

La calorética costurera de la ciutat del Turia

El otro gran cambio en el tejido municipal ha sido el obrado en la “desastrería” de la ciutat del Turia, donde la calorética costurera, la paleosauria Barberá, creía que la gastronomía del mandato desde el palíndromo 1991, iba a ser siempre “paella”. Parte de la ciudadanía se ha puesto de levante, y ha despertado del ruinoso letargo de perennes convicciones, persuadidos, entre otras cosas, de que “Santa Rita, Rita, lo que se da”… sí te quitan; y eso la irrita, porque le han removido sus posaderas de la posada de su cátedra.

Desalojada por sus vecinos Rita la Contaora, que, como la coplista –muy flamenconas las dos-, “ha vivío como una reina”, y despojada, per se, de su concejalía –entregó su acta para no rendir el bastón de mando a su sucesor-, los últimos estertores microfónicos se han sustanciado con frases como: “Me voy con todo […] el orgullo” –intacto, si no crecido-; ha sido una “etapa muy fructífera” –para ella, claro: 24 años de “crecimiento” personal de cintura-; será “como volver a empezar” –regresa a su puesto de partido, y sigue en les Corts como diputada-; dice que “el mayor honor que se puede tener: ser alcaldesa de tu pueblo” –no más grande que el que ahora tiene el valencià-; se muestra “preocupada por Valencia y por España” –¡ahora!…

Sevilla cambió de silla

Sevilla, con cambio de silla (asienta PSOE), maridó con su Barbero, y Valencia, con relevo también en Silla (asienta PSOE), desdesposó de su Barberá al más puro estilo combativo con el toque de federal corneta guerrera de West Point: “Ri tarí tarí tarí tarí tarí tarííí”. Me voy, pero te juro, que mañana volveré –¡Bravo por Nino!-, podría ser su canción de cabecera de cara a su lejano, esperemos, futuro de regreso. 

El viento del cambio ha llegado como un ciclón, y el ciclo de travesía gubernamental de la gaviota ha volado de diferentes ciudades y pueblos hacia el tejado de la hemeroteca más reciente: Madrid, 24 años de P.P.; Valencia, con Rita, otros tantos –una barberidad-; Oviedo, –tripitimos– 24; Valladolid, con el rugidor e inhabilitado León de la Riva, 20; Cádiz, con Teófila Martínez, 20; Alicante, 20 de pepeísmo; Sevilla, 20; Vitoria, 16; Pamplona, con UPN –marca local de Génova-, 16…

Ahora, sólo queda esperar, que el capazo de los compromisos no haga aguas inundando el sembrado de las esperanzas depositadas en los nuevos ayuntados.

Paco de Domingo