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Mensaje en una botella

Santa Claus ha muerto

Noviembre 6, 2013

Él puede con todos. Antes Él era Hugo Chávez. Ahora Él es Nicolás Maduro, aunque ahora un “pajarito chiquitico” primero y “una figura” en la pared de una excavación después ya se hanyan ocupado de mantener vivo a su predecesor. Nicolás Maduro dice enfrentarse a “sectores apátridas, especulativos y parasitarios” que han puesto en marcha en su país una “guerra económica silenciosa”. Pero el caudillo venezolano no conoce el silencio.

A Maduro se le va la fuerza por la boca como si fuera una casera o se le hace el culo pepsicola cuando detecta la presencia de un micrófono a menos de cincuenta metros a la redonda. Tal es su afán de chupar cámara que está dispuesto a ser el novio en la boda o el muerto en el entierro. Hemos podido verlo como novio y hemos podido observarlo junto a un muerto, que no era Él pero es como si fuera Él porque nadie duda que Hugo Chávez ha poseído a Nicolás Maduro.

El actual presidente de la República Bolivariana de Venezuela es tan poderoso que Él solito ha cambiado el calendario. Maduro ha adelantado la Navidad y, con esta decisión, evita la coincidencia con esa Navidad capitalista de abetos y floripondios que anestesia los cerebros de quienes vivimos en Occidente. De esta forma, Nicolás Maduro y su esposa se ahorrarán tener que posar junto al arbolito a la vez que lo hacen Barack y Michelle Obama. Me consta que en la Casa Blanca no se habla de otra cosa y que los Obama están consternados por la noticia.

Democracia interpretativa 

El Viceministerio de la Suprema Felicidad, creado recientemente por Maduro, debe de tener un filón con este sorprendente adelanto de las fiestas navideñas. Este gesto presidencial es una nueva demostración de cómo Él solito ha sido capaz de interpretar la voluntad de todo su pueblo. Es un concepto revolucionario: la Democracia interpretativa. Al fin y al cabo, el pueblo ha elegido a su gobernante para que Él solito se encargue de interpretar lo que quiere el pueblo entero. De esta manera se ahorra mucho en altos cargos. Mejor pagar a una sola persona, que sale mejor de precio y no están las cosas como para tirar el dinero.

Santa Claus ya no tiene nada que hacer en Venezuela el 24 de diciembre porque la Navidad ya habrá pasado. Santa pasará a ser un mero recuerdo de cómo el Sinterklaas de los holandeses que emigraron a Estados Unidos en el siglo XVI acabó convirtiéndose en el Santa Claus actual. Sinterklaas es la forma popular de llamar a Sant Nikolaas en los Países Bajos. Es decir, que ese orondo señor que se desliza por la chimenea cargado de regalos se llama realmente San Nicolás.

Resulta paradójico que Nicolás Maduro, a quien muchos adoran como a un santo, sea quien haya acabado con San Nicolás. Un santo ha acabado con otro santo que, además, era su tocayo. Santa Claus ha muerto. Él puede con todos. Incluso con el señor del trineo tirado por renos.

¡Que le den a Nicolás Maduro ese trineo y esos renos! Nadie mejor para repartir los regalos navideños que un Nicolás que realmente es un santo. Eso sí que es representar al pueblo y lo demás son tonterías… o Democracia. ¿Se vestirá como Santa o preferirá el toque tricolor del chándal venezolano? No me veo en condiciones de responder a esta pregunta. De los asuntos de estilismo ya se ocupa Garbo, con gran tino, en este periódico. Yo tengo ya bastante con intentar hacerme a la idea de ver a Nicolás Maduro subido en un trineo intentando entenderse con Rudolph y sus cornudos amigos.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero