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No me moverán

Salarios, inflación y productividad

Marzo 15, 2011

El debate sobre los salarios está sobre la mesa. No hace ni una semana que la filosofía del Gobierno ha cambiado en este tema. Ahora, en carta dirigida al Presidente Europeo Van Rompuy, Rodríguez Zapatero defiende ligar los salarios a la productividad. Ya defendían esta postura hace tiempo: los expertos económicos, la UE y el Gobierno Alemán. Los sindicatos siguen en su tesis tradicional de ligar subida salarial a inflación. ¿Quién tiene razón?

El cambio de Gobierno es táctico; necesita agradar a los Gobiernos centroeuropeos para que nos ayuden en caso de apuros en la deuda soberana española. La posición de los sindicatos es ideológica. Su razonamiento es: “para mantener el poder adquisitivo de los trabajadores sus salarios deben aumentar cada año lo mismo que suben los precios en media; es decir la inflación”. Parece una propuesta solidaria y justa. ¿Lo es?

Esta forma de pensar ha sido constante histórica en España. Los Pactos de la Moncloa supusieron la primera quiebra del principio; ligaron los salarios a la inflación prevista (calculada siempre a la baja), para evitar la espiral salarios-precios. Espiral que se produce cuando los salarios aumentan con la inflación histórica; ese crecimiento presiona los costes y ceba la inflación futura. Con esos Pactos se redujo el riesgo de hiperinflación (IPCs de más de dos dígitos), que destruye la racionalidad económica. Fue un avance para mejorar la competitividad de la economía. Pero, entonces, si se perdía  competitividad se podía devaluar la peseta para recuperarla, aunque fuera momentáneamente.

La productividad, clave

Ahora España tiene el Euro, no podemos devaluar nuestra moneda, cuya fortaleza o debilidad depende de la economía global de la euro-zona. Por eso, para competir en el mercado mundial, tenemos que ser más productivos.

La productividad depende del precio de los productos o servicios y de sus costes. Para elevar lo primero es necesario I+D+i; si no la hay -algo evidente en España-, habrá que reducir o mantener los costes, entre ellos los salariales ¿Eso quiere decir que España no puede subir los salarios? No, quiere decir que los sueldos deben subir de acuerdo con la productividad de cada empresa y cada trabajador.

Sería una injusticia y un absurdo económico que los trabajadores más productivos no ganaran más. Por eso, la negociación salarial hay que descentralizarla a cada empresa y, dentro de cada empresa, flexibilizar los ingresos de los empleados de acuerdo con la productividad de departamentos y personas.

Descentralizar la negociación colectiva

Por esta razón “ligar los salarios a la productividad” lleva directamente a modificar el  sistema de negociación colectiva. La actual negociación es global y marca criterios de subida salarial a todas las empresas de un sector. Por el contrario, para ligar salarios a la productividad se debería permitir a cada empresa su negociación salarial, aunque hubiera acuerdos indicativos a nivel global para ayudar a quienes quisieran acogerse a ellos, nunca obligatorios.

Es lo que deberían hacer Sindicatos y CEOE que ahora están negociando la reforma laboral. Eso supone perder parte del actual papel (e ingresos), de sus cúpulas que tendrán que reformularse; cosa de la que es consciente el actual presidente de la CEOE Sr. Rosell  ¿Lo son igualmente los Srs. Toxo y Méndez de CC.OO. y UGT?

Que no se engañen los sindicatos, sólo así, en las crisis, en vez de ajustar la competitividad vía despidos, cada empresa la podrá ajustar vía reducción de salarios. Cuando no haya crisis, las menos productivas alcanzarán su competitividad con salarios menores, las más productivas podrán pagar mejor. El paro, por tanto, no crecerá tanto en las crisis y los factores de producción (trabajo y capital), irán pasando

suavemente de las menos competitivas a las más competitivas, sin que se creen las enormes bolsas de desempleo que amenazan las finanzas públicas y las pensiones cada crisis. Es decir, no sólo es más lógico desde la racionalidad económica, también lo es desde la política social.

Entonces, ¿por qué no se hace?



J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública