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No me moverán

Salarios 2010

Enero 26, 2010

La consultora de Recursos Humanos Mercer ha publicado una proyección de los salarios en Europa para 2010. Estima que la subida para España será del 2.1 %. La pregunta es: ¿cómo es posible que sigan subiendo los salarios en un horizonte de crisis sin deteriorar nuestra ya difícil competitividad?
 
En la negociación salarial, tanto empresarios como sindicatos, parten del supuesto de no disminuir el poder adquisitivo de los salarios. Eso quiere decir que se basan en la estimación de la subida del IPC esperada para el año entrante. Se supone pues que esa será la base de negociación.
 
Pues bien, la previsión de los Presupuestos Generales de Estado para 2010 era que el IPC aumentaría el 1% en 2010. En realidad este 1% es el objetivo que se propone el Gobierno, no es lo que cree que ocurrirá, sino lo que ‘querría que ocurriera’. Por eso es conveniente analizar otras previsiones. FUNCAS, después de estudiar diferentes fuentes y estudios calcula que será el IPC crecerá en 2010 el 1,3%.
 
Entonces, si los salarios en 2010 crecen el 2,1 y la inflación el 1,3 hay 0,8 puntos de diferencia entre una cifra y otra, ¿es bueno o es malo?
 

Todo depende

 

Para los que cobran esos salarios evidentemente es bueno. Sus ingresos subirían por encima del IPC; es decir, ganarían poder adquisitivo. También es bueno para incentivar el consumo o el ahorro interno y reactivar la economía. Es uno de los argumentos sindicales. De hecho, este lunes, extraconfidencial.com abrió con un estudio de la OCDE que relacionaba el menor paro con las mayores subidas de salarios, aunque también el efecto podría ser el inverso: a menor paro las empresas tienen que pagar más para contratar y retener trabajadores.
 
Además esta mayor subida se refuerza con argumentos de justicia. Año tras año la productividad de las empresas debe aumentar y una parte de ese aumento se debe a los trabajadores. Por tanto la subida salarial debe ser superior al IPC, devolviendo parte de esa productividad al trabajador; bien en los convenios o mediante lo que se llaman los desplazamientos (subidas por antigüedad o promoción, que se producen independientemente de los acuerdos de convenio).
 

La cara y la cruz

Pero toda cara de una moneda tiene, a su vez, su cruz. Una subida salarial por encima del IPC, si no se debe a un crecimiento real de la productividad, aumenta los costes y encarece los productos y servicios; es la llamada ‘inflación de costes’. Si eso fuera así, la economía española perdería competitividad frente a otras que compiten en los mismos mercados exteriores. Dado que este año no se supone que crezca el consumo interno, y que la demanda externa es una de las esperanzas de la economía española, una subida salarial, que se comiera toda la productividad y más, sería un suicidio económico en esta época de crisis.
 
Por tanto, los salarios sólo deberían aumentar el 2.1 si estamos seguros que la productividad crecerá por encima del 0.8, porque la empresa debe recibir la otra parte del incremento de productividad para mejorar su competitividad. En caso contrario el paro, al no poder competir en el exterior, subirá por encima de los 4,5 millones de desempleados (más del 20% de la población activa). Los empleados que reciben esos salarios de mayor poder de compra lo hacen a costa de nuevos desempleados. Pero, no hay que echarle esa responsabilidad al empleado. Es el empresariado el encargado de montar los sistemas de producción cada vez mejores para aumentar la productividad.
 

Un Gobierno delegado

Sin embargo, ese empresariado acusa a las regulaciones del mercado laborales y los costes sociales de dificultarle, cuando no impedirle, tomar las decisiones que le permitan mejorar la productividad de los salarios que paga. Regulaciones que dependen del Gobierno. Un Gobierno que ha decidido delegar esta responsabilidad en los sindicatos y el pacto social, durante unas semanas, anunciando que si no se llega a un acuerdo actuará.
 
Y en esas estamos. Las dos alternativas razonables son: a) los sindicatos aceptan subidas salariales más cercanas a la subida prevista del IPC, cerca del 1,2% o, incluso menores, para mantener la competitividad en el exterior; o, b) Gobierno y sindicatos ofrecen a la cambios en la regulación laboral y reducción de costes bajando la cotización a la seguridad social y la CEOE acepta salarios más altos en los convenios.
La primera alternativa sería buena coyunturalmente, la segunda lo sería a medio y largo plazo.
 
Querido lector, ¿cuál sería su alternativa?
 

José Ramón Pin es director de EMBA-IESE