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A renglón seguido

Sable contra Blesa

Octubre 13, 2014

Hay fechas que pasan a formar parte inopinadamente del almanaque de celebraciones del club de seguidores del agorero Murphy, máximo exponente de la conocida sentencia: “Todo lo que tiende a salir mal, sale mal”.

Probablemente la última alta como socio en ese colectivo de pesimistas bien informados se habrá producido durante los últimos días, inscribiéndose con el nombre de Elpidio José Silva Pacheco; de profesión: ex-juez, quien tuvo la osadía de enchironar a Miguel Blesa de la Parra; de profesión: ex-presidente de la anémica Caja Madrid y fatty de las finanzas.

No hay peor cuña que de la misma madera, ambos son andaluces, si bien, les han fundido los plomos. Jugó –su señoría- a ir por la lana de Miguel, y un Tribunal le ha trasquilado el rizo de la continuidadaborregandosutogay puñetas, queesjustoa dondelehan mandado; “a hacer…”.

Este nuevo cometido viene dado por una resolución judicial, fruto –amargo- de una mala praxis laboral recogida y ¿probada? en el contenido de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que ha resuelto inhabilitar por espacio –más bien una eternidad- de 17 años al inculpado para el ejercicio de su profesión, y que le ha hecho probar de la medicina judicial que el prescribía en el desarrollo de su cargo (providencias y autos como Juez instructor) a lo largo de su carrera contra los puercos –Espinete al margen- de afilada púa.

El ardiente clavo del juez Silva

A juicio, nunca mejor dicho, de dos de los miembros del Tribunal –lo configuran tres-, el condenado establecía opiniones subjetivas, con carácter de …“inquisición general” […] “disparates jurídicos”… respecto del Señor  (perdón,  imputado,  desentrenado, y  más  que  presunto  autor  de lindezas dinerarias varias) Blesa, sin contrastada fijación de posibles irregularidades vulneradoras de ley. Es decir, que dictaba con el corazón y no con la juiciosa y razonada dura lex. Por eso, se va a comer –a la trágala- en el plato del purgatorio de la misma marca un menú nada low cost, pagando muy caro el pato por su metedura de pata, y los platos rotos de la vajilla de lujo del safarista del Oso.

El interesado ha anunciado, que recurrirá la resolución judicial ante el Supremo, en casación, para ver, si en ese negociado le casan en matrimonio con su voluntad de volver a  ejercer maritalmente su truncada carrera judicial. Hay división de opiniones en el ruedo de los opinadores, ya sean legos o profesionales de la información.

Sin unanimidad

El ardiente y debilitado clavo al que se va a aferrar el Juez Silva estará fabricado y apoyado sobre el voto particular del Presidente del Tribunal, quien entiende, que no observa en modo alguno, que se haya cometido un acto de prevaricación, invitando pues a la “absolución”, en cuyo caso aparece una sabrosa controversia entre sus miembros.

Además, y siempre según palabras de Elpidio –pidió, y le dio cárcel por dos veces a de la Parra porsubirsea ésta en términos delictivos-, el cuerpo del dictamen del triunvirato sobre la infracción cometida tiene que tener unanimidad homogénea de criterios; sin que se observe fisuras de duda   razonable.

Su trayectoria de claroscuros –según algunas voces- recordaría, en cierto modo, a la labor del rey del contranarco y contraterrorismo Baltasar Garzón Real, quien tenía fama de ser muy feraz en su trabajo, pero con sustrato de ilegalidad en su campo de actuación,  investigaciones mal sembradas, y con tufo de semilla de decisiones paralegales, sabedor de no estar ajustadas a derecho.

¡A por ellos –Tribunal- Pacheco, ariete del ruido de sable contra Blesa!

Paco de Domingo