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Los puntos cardinales

Rusia y China se reparten el gas y la propaganda

Noviembre 18, 2014

Si hacemos un repaso pormenorizado a los grandes acontecimientos de la semana pasada comprobaríamos que todos los análisis de los principales asuntos de la geopolítica y la economía planetarias se han realizado en algún lado del Océano Pacífico. La APEC de China, la ASEAN de Birmania o el G-20 de Australia han reunido en torno a sus mesas de discusión a los líderes del mundo y tras estos encuentros ha quedado patente que el Pacífico es la región que permite recuperar las iniciativas a los gobernantes de las potencias. Barack Obama, por ejemplo, muy tocado por el triunfo de los republicanos en las Legislativas Parciales, ha decidido tomar impulso en Asia y utilizar la política internacional en esa zona como un estímulo a los dos años que le quedan de mandato.

Pero sin duda lo más sobresaliente de este maratón asiático ha sido la nueva alianza entre los gobiernos de Moscú y Pekín. El jugoso contrato de suministro de gas natural ruso al gigante oriental ha sentado las bases para una relación estratégica y de correspondencia biunívoca. El presidente chino, Xi Jinping, quiere aumentar su influencia en el planeta sumando intereses con Vladimir Putin, lo que en la práctica supone abrir aún más la brecha con Estados Unidos.

Putin y sus provocaciones

De todos los grandes líderes mundiales, Putin es el más cuestionado por las cancillerías de Occidente por sus constantes provocaciones desde el origen de la crisis ucraniana, que han alcanzado un nivel más preocupante con los vuelos de sus aviones militares cerca del espacio aéreo de países europeos aliados e incluso de las costas norteamericanas. Jinping es plenamente consciente de esa actitud, que para los intereses chinos no supone ningún obstáculo al no sentirse China un eventual enemigo potencial de la Federación Rusa.

 Muy al contrario, los dos saben que hay facetas de intereses compartidos, económicos, comerciales y también militares, que suponen al mismo tiempo un cambio en el centro del superpoder estadounidense del siglo XXI que se extiende por todos los países aliados. La nueva alianza entre Pekín y Moscú permite al mismo tiempo que ambos se centren en sus propios intereses evitando cualquier colisión mutua.

Lavado de imagen

De puertas para afuera, Vladimir Putin es quien más necesita de un lavado de imagen, lo que le ha movido a poner en marcha una estrategia mediática sin precedentes, una formidable aparato de propaganda bautizado con el simbólico nombre de Sputnik y que ampliará a treinta ciudades la cobertura de la cadena de radio La Voz de Rusia, así como el servicio de la agencia de noticias RIA Novosti.

Este nuevo multimedia se suma al conglomerado Russia Today, cuyas emisiones en el extranjero experimentan un desarrollo imparable. Desde muy diferentes medios de comunicación occidentales se han vertido durísimas críticas contra esta forma tan particular y orientada de hacer un periodismo al dictado del Kremlin. Pero Putin y sus propagandistas ignoran esas valoraciones y, además, se las traen al pairo. Todo sea por lograr ese maquillaje que el presidente ruso necesita, por muy burdo que resulte. Nunca Putin ha tenido demasiada afición a los comités éticos para garantizar el rigor de la prensa. Ni su amigo Jinping tampoco.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.