Menú Portada
Otras opiniones

Rubén Castro: ¿Agresor o víctima?

Junio 2, 2013

Laura tiene la cara y el cuello marcados. Los hematomas duelen a la vista. Un rápido análisis lleva, sin duda, a una única conclusión: ¡¡Menuda tunda le han dado!! Si a eso le unimos que ella ha presentado una denuncia contra el jugador del Betis, Rubén Castro, blanco y en botella. ¿Pero está todo tan claro?

En su denuncia ante la policía, esta joven de 23 años afirma que el pasado día 27 de mayo, era la noche del domingo al lunes, a las tres de la madrugada, abandonó una conocida discoteca de Sevilla. Junto a su coche esperaba Rubén Castro. El delantero del Betis había sido su pareja durante más de tres años, incluso habían compartido domicilio, pero hace unos meses la relación se rompió. Hablaron un poco y él intentó besarla. Ella se resistió. Rubén la golpeó. Estaban en la calle, delante de algunos testigos. Según Laura, el delantero le pidió que subieran al coche porque allí había mucha gente que los estaba mirando. Ella accedió y se puso al volante de su vehículo, mientras Rubén se montaba de copiloto. Y aquí surge la primera incógnita. ¿Es lógico que si te pegan no pidas ayuda a gritos? ¿Tiene sentido que después de unos golpes te vayas con el agresor en un coche?

Juntos a un hotel

La joven en su relato explica que en el vehículo le dijo al futbolista que con la cara como se la había dejado no podía ir a su casa. Sus golpes eran demasiado evidentes e iba a tener que responder a muchas preguntas. Rubén le ofreció pasar la noche en un hotel y ella, con la mejilla palpitando y caliente, aceptó de buen grado la oferta. Desde un punto de vista de razonabilidad jurídica, me pregunto: ¿tiene lógica?

En su denuncia Laura no acusa a Rubén de obligarla a subir a la habitación, por eso, ni el recepcionista ni las cámaras de seguridad arrojan evidencias de agresión, coacciones o violencia del hombre respeto a la joven. Sin embargo, dentro de la habitación, oculto de miradas, el jugador, según Laura, trata de mantener relaciones sexuales con ella. La joven se niega y entonces él la vuelve a golpear, incluso la agarra con fuerza del cuello. Las lesiones aumentan y finalmente, ejerciendo la violencia, y siempre según la denuncia de Laura, Rubén la agrede sexualmente hasta que eyacula. El parte médico habla de múltiples inflamaciones, hematomas, escoriaciones… Todas las lesiones reseñadas por el facultativo cuadran con las agresiones que Laura describe en su denuncia. Sin embargo, su comportamiento posterior vuelve a generar la duda.

Pasan casi 24 horas hasta presentar denuncia

Según se ha publicado en infinidad de medios, Laura sale del hotel a primera hora de mañana y minutos después regresa con su hija al hotel. ¿Es este un comportamiento normal? ¿Te fuerzan sexualmente y una vez que logras escapar de tu agresor, vuelves con él y encima acompañada de tu hija? A mi me suena extraño, no se lo que le parecerá a usted.

Para terminar de rematar el puzzle de este extraño suceso, Laura no presenta denuncia hasta casi la una de la madrugada del día 28. Es decir, veintidós horas después de que comenzara la primera agresión. Cuando se le preguntó, ella explicó que no tenía intención de denunciar pero que algún amigo le aconsejó que debía hacerlo.

Severidad contra el culpable

La policía y la juez instructor tienen un difícil camino para alcanzar la verdad. De momento, varias amigas de la joven han corroborado su testimonio. Dicen que mientras que Laura y Rubén fueron novios, a ellas les contó que el futbolista le daba mala vida. Sin embargo, ellas jamás lo presenciaron, por lo que se trata de un testimonio de referencia, que nada prueba. Por otro lado, los trabajadores del hotel no vieron que Laura tuviese la cara enrojecida ni al entrar ni al salir del establecimiento. Ella apunta a que se lo tapó con el pelo para no llamar la atención.

En derecho las acusaciones deben ser probadas. Con los datos que hasta ahora manejo, tengo serias dudas de lo que realmente ocurrió, porque a todo esto Rubén lo niega la mayor e incluso asegura que fue ella la que le golpeó a él al salir de la discoteca. Así que, si el futbolista es culpable lo va a pagar muy caro porque por encima de la violencia de género, la agresión sexual con penetración está penada con hasta doce años de cárcel. También digo, que si Laura ha mentido, la Fiscalía debe actuar contra ella hasta donde le permita la Ley. Acusar falsamente a un hombre, amparándose en la culpabilidad masculina por el hecho del sexo, que se puede enfrentar a tantos años entre rejas no puede salir gratis.

Nacho Abad