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Mensaje en una botella

Rubalcaba y los buitres

Mayo 28, 2014

El primer ministro Winston Churchill acababa de tomar asiento en la Cámara de los Comunes británica. En ese momento, un joven diputado que se sentaba junto a él en la bancada de los conservadores se le acercó para decirle: “Señor, es un honor para mí estar sentado a su lado teniendo enfrente a nuestros enemigos”. Churchill, que observaba a los diputados laboristas sentados frente a él, se dirigió a su compañero de partido para replicar: “No se equivoque, joven. Ésos de allí son nuestros adversarios. Si quiere ver a nuestros enemigos, no tiene más que darse la vuelta”.

Rubalcaba sabe bien de lo que hablaba Churchill. Hace tiempo que los enemigos merodeaban entre sus propias filas. Y si era así hasta este lunes, desde este lunes es así elevado al cubo. Ahora que el líder ha anunciado que renuncia a serlo, ya no estás seguro si eres socialista. ¿Será de los tuyos ese amigo que prometió que siempre estaría a tu lado? ¿Se habrá cambiado de bando arrimándose al sol que más calienta? ¿En quién puedes confiar a ciegas?

Como proclama Edipo en Edipo rey de Sófocles: “Si alguien trama en la sombra contra mí veloz, también yo he de tomar decisiones rápidas. Porque si no, el tal ya lo habrá hecho todo y yo me habré equivocado”. Son tiempos de decisiones rápidas porque el tiempo corre en contra del socialismo español. La caída en picado ha de ser frenada antes de precipitarse por el abismo del desastre y, lo que sería peor, del olvido.

Alfredo Pérez Rubalcaba está viendo desfilar ante sí a todos los que asisten a su funeral político. Debe de estar llevándose más decepciones que alegrías porque hacer leña del árbol caído es el segundo deporte nacional. Sólo es superado por el fútbol, que al menos ha dado al líder socialista una alegría con la victoria del Madrid en la Champions. Ahora muchos pasan ante el árbol caído y parecen haber perdido la memoria. “¿Nos conocemos de algo?”. “Pero si fui yo quien te colocó y te hizo llegar adonde has llegado”. “No sé de qué me hablas”.

Siempre ha intentado acertar

Acechan ya esas “aves rapaces de cerca de dos metros de envergadura, con el cuello desnudo, rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, cuerpo leonado, remeras oscuras y una faja blanca a través de cada ala”. Acechan ya los buitres, “que se alimentan de carne muerta y viven en bandadas”. La definición entrecomillada, que corresponde al Diccionario de la Real Academia Española, no puede ser más precisa. Las bandadas de buitres acechan siempre en tiempos de destrucción. Es inevitable.

La reconstrucción sucederá a la destrucción. Pero mientras se despeja el horizonte, bandadas de buitres acecharán sin piedad a la espera de darse un festín. Y en medio de la destrucción, ahora descubrimos que Churchill tenía razón: los enemigos no están en el otro partido, sino en el partido propio. Ahora descubrimos que Mariano Rajoy ha llamado a Alfredo Pérez Rubalcaba y, después de hablar con él, lo ha defendido públicamente. Rajoy ha declarado que Rubalcaba ha hecho “algunas cosas buenas” y “otras malas”.

Pero la frase más concluyente del presidente del Gobierno ha sido otra: “El señor Rubalcaba es una persona con la que no estoy de acuerdo en muchas cosas; pero siempre ha intentado acertar”. Declarar algo así de quien Rajoy define como “adversario político”, honra a quien lo dice y enorgullece a quien recibe esos parabienes. Ciertamente el adversario estaba enfrente, y no detrás.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero
Sígueme en Twitter: @juandiguerrero