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Atando cabos

Rubalcaba: La hoja de ruta de un sprinter

Junio 2, 2011

Vender, vender y vender. Aunque no haya materia prima. Hay que llegar a la meta con el mejor resultado posible y para ello hay que trazar la hoja de ruta de un sprinter. Lo importante es aparentar. Algo parecido a lo que hizo Pedro Solbes en la última campaña electoral: insistir en que no había tanta crisis, que todo el mundo exageraba. La totalidad de su electorado terminó creyendo a Solbes y acusando a Manuel Pizarro de catastrofista y antipatriota por decir que llegaríamos a los 5 millones de parados. Da igual que el mensaje en aquel momento fuera intencionadamente erróneo. Funcionó. Logró movilizar. Ganó el debate aquella persona que no se ajustó a la realidad. La estrategia de Alfredo Pérez Rubalcaba de cara a los comicios de 2012 pasa por practicar algo parecido. Y lo hará principalmente con dos grandes asuntos: la recuperación económica y el fin de ETA.

En el primero de ellos, el trabajo consiste en agarrase con todas las fuerzas y medios posibles y sacar todo el jugo a los escasos datos coyunturales pero positivos que vayan apareciendo. Y lo habrá. Datos sobre la evolución económica y sobre todo el empleo. A partir de mayo es posible que el paro registrado en las oficinas del INEM comience a mejorar, aunque sea ligeramente. A pesar de seguir siendo datos muy negativos el Gobierno los vendera como el principio del fin de la crisis. Será en mayo, en junio, en julio y hasta en agosto, el efecto del periodo vacacional que siempre supone un repunte en el empleo y en este caso, receso en la subida de parados. Nunca, según todos los expertos, creación de empleo, algo que no se producirá hasta que la Economía no crezca por encima del 2,5%. Los datos del empleo, de la EPA, de las exportaciones…Cualquier dato que suponga un respiro, será utilizado por Rubalcaba como el inicio de un cambio rumbo imparable. El inicio de un nuevo ciclo

Rubalcaba sirve para una cosa y su contraria en la lucha contra ETA

 Y en el segundo asunto: el llamado fin de ETA, mucho más delicado, pero donde Alfredo Pérez Rubalcaba, es un especialista y volcará toda su pedagogía en vender el final del terrorismo con la inestimable ayuda que supone estar al frente del Ministerio del Interior y ser el jefe de toda la Policía, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia. La situación es bien diferente a la de hace 4 años. Entonces salíamos de una negociación directa del Gobierno con ETA donde también Rubalcaba fue el artífice. Sirve el Vicepresidente y Ministro del Interior para una estrategia y para la contraria.

En 2008 el desengaño, la desilusión de José Luís Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, y luego el tránsito de la estrategia de la negociación a la estrategia de la derrota. En esta segunda etapa de la lucha contra ETA ha tenido el apoyo del PP. Hasta el punto de ofrecer Antonio Basagoiti en el País Vasco el apoyo a Patxi López sin nada a cambio. Todo es diferente o puede cambiar desde el 22 de mayo. La irrupción de BILDU, la posibilidad real de que la coalición formada en su mayoría por Batasuna gobierne en Guipúzcoa y en el Ayuntamiento de San Sebastián ha descolocado al PNV y al PSE. El papel que juegue el PSE y Alfredo Pérez Rubalcaba en el nuevo tablero político del País Vasco será fundamental para la propia estrategia del Gobierno. Pero por encima de todo, el interés y el mensaje del que será nuevo candidato del PSOE a Moncloa será el repetir que ETA bajo el Gobierno socialista lleva años sin matar, sin secuestrar, sin cobrar el llamado impuesto revolucionario. Sólo hay una línea roja que algunos miembros desde la oposición advierten que no debería traspasar Rubalcaba: alcanzar acuerdos con Bildu o insinuar que con la llegada del PP al Gobierno, ETA cambiará su estrategia que ahora está encaminada la Paz. Eso sería desleal con la propia Democracia

 
Juan de Dios Colmenero, Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero