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¡Qué fuerte!

Rosana en África (I)

Junio 22, 2012

Este es el primero de una serie de tres artículos sobre una aventura que comienzo mañana en Zimbabue. Hoy hace justo un mes que recibí un email de Isabel Iglesias, responsable de comunicación de World Visión, la ONG con la que colaboro y con la que tengo dos niños apadrinados; una niña en Mali que se llama Setou y un niño de 4 en Zimbabue que se llama Creflo. Hacía tiempo que no hablaba con ella y, después de un saludo cariñoso y rápido, fue al grano y me propuso viajar con ellos a Zimbabue para conocer la realidad del país y para ver todo lo que con nuestro dinero, el de los padrinos, se está haciendo allí. Nunca, jamás, me había planteado realizar un viaje de este tipo. Tengo una amiga que siempre me proponía cosas así pero mi respuesta siempre era negativa. El día 22 de mayo, cuando Isabel me hizo la propuesta, no lo dudé ni un segundo y acepté. Las circunstancias personales han tenido mucho que ver en la decisión porque es justo ahora, justo es en este momento cuando puedo hacer este viaje, justo cuando esto supone un reto más para mi.

El miedo a lo desconocido

Una vez dicho el “si” es cuando vienen las preguntas, los miedos y las dudas. Las preguntas se resuelven rápido buscando en Internet cuál es la realidad del país. las dudas las resuelve también la ONG, World Visión, con total disposición y amabilidad, pero los miedos son más complicados de resolver. El miedo a lo desconocido, a lo que te vas a encontrar, sobre todo cuando te dicen que lo que vas a ver es más duro de lo que te puedas imaginar. El miedo a no estar a la altura de las circunstancias. Todo esto me hace llegar a la conclusión de que es bueno tener miedos porque si no, no seríamos valientes ni tendríamos valor para enfrentarlos y superarlos.

Construir una escuela

Preparado todo ya, sólo queda coger el vuelo, hacer dos escalas, en Londres y Johannesburgo y llegar por fin a Victoria Falls. A partir de ahí, lo que pase os lo iré contando en un blog, www.rosanaenafrica.org. Aquí explico cual va a ser mi misión allí; voy a visitar una comunidad con 268 niños que tienen que dar clase debajo de los árboles, ya haga frío, calor o llueva, porque no tienen recursos para construir una escuela. Así que, necesitamos 10.000 euros para construirla. En el blog están todos los datos para poder colaborar. También voy a conocer a mi niño Creflo, que forma parte de esta comunidad. Si ya tengo miles de sensaciones a flor de piel no quiero ni pensar cómo será cuando llegue y lo vea con mis propios ojos. Os lo contaré. Esa será la segunda parte de esta serie de tres escritos.  

Rosana Güiza
rguiza@extraconfidencial.com