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Otras opiniones

Resultó la suya una bonita historia de amor tardío

Diciembre 4, 2014

Resultaba agradable ver dos personas con tanta armonía entre ellas. Por un momento me vino una idea a la cabeza: algo me decía que para ambos, eran una segunda unión sentimental.


FALSA IMPRESIÓN

       ¿Le importa que le lleve mi hermano? – me preguntó de súbito, cuando estaba subiendo al vehículo, mientras me invitaba a salir del mismo.

Me dejó en la estacada educadamente argumentando que su hermano taxista no hablaba inglés. Por momentos sentí que era mercancía. Pero poco después comprobé que la complicidad y cariño entre ambos era evidente. La forma en que se cubrían dejaba entrever un amor entre ellos de marcado carácter fraternal. Su interés por prestar el mejor servicio se hacía patente con este intercambio de conductores, para atender a unos turistas americanos que estaban esperando.

       El calor aprieta en esta región desértica –  dice el hombre. – Todo el año mantienen esta temperatura-. Me doy cuenta que no he previsto las gafas de sol.

Hoy será un día tranquilo, al amparo del buen hacer de mi conductor. Confiado, me dejo llevar a mi destino.

 

ENTRE DUNAS

El tour estaba contratado de cuatro a seis. Terminaba con la vista del crepúsculo más allá de las dunas del desierto. Pero eran las cuatro y medio y aún no habíamos partido. EL resto de vehículos hacía rato que se habían marchado. El conductor del boggie calculó la hora y dijo.

       Perfecto, dos horas de tour, a las seis y media estamos de vuelta. Y así vemos una preciosa puesta de sol.

Considerando que el sol se ponía a la misma hora para todos, era palpable que íbamos a perder tiempo del tour. Pero el cariño con el que nos lo dijo, la insinuación de que el sol se ponía a la carta para nosotros, hizo que empatizara con él. Al final, cuando llegamos todos los boogies al mismo tiempo a la base, sentía la satisfacción de quien ha disfrutado de una buena aventura. 

 

SEGUNDAS NUPCIAS

Me invitaron a sentarme a la mesa con ellos. Fue un gesto atento y que agradecí profundamente. El lugar era de ensueño y por algún motivo, vivirlo en compañía lo hacía aún más carismático. La pareja de mediana edad se entendía de maravilla. Resultaba agradable ver dos personas con tanta armonía entre ellas. Por un momento me vino una idea a la cabeza: algo me decía que para ambos, eran una segunda unión sentimental. Mientras disfrutábamos de un arroz con marisco a los pies del un cristalino océano pacífico, comentó ella:

       Nuestros hijos respectivos no se llevaban bien cuando nos juntamos, pero ahora están encantados. Y desde que se fueron todos de casa, nosotros somos los más bendecidos.

Resultó la suya una bonita historia de amor tardío, cuando gozan de una experiencia previa y aprenden a aportarse mutuamente de forma tan constructiva.

 

MEDIO AMBIENTE O ENTERO

       Parece que lleva veinte años que la población tome conciencia de que el medio ambiente es de todos y hay que cuidarlo como propio.

Quién así hablaba conocía bien la materia. Dedicaba su tiempo a enseñar a las personas a cuidar nuestro entorno natural, a inculcar conciencia. Manifestaba que no se nace sabiendo esto. Va por oleadas. Todos los países pasan por lo mismo. Primero eran los habitantes de las clases más altas. Después llegaba el turno a la clase media, y finamente los inmigrantes. Cada nuevo sector de la sociedad, que empezaba a hacer uso de la naturaleza, debía ser instruido en cuidar la flora y fauna, en retirar sus desechos, en dejar los hábitats en el mismo estado que antes de su llegada. Y esto empezaba en las escuelas. Los niños eran los portadores de la siguiente generación de personas conscientes con el medio ambiente. Y la ironía de la vida, estos mismos niños debían enseñar a sus padres como hacer un buen uso de aquello que es de todos.

 
AUGUST

Una tierna historia de amor entre dos músicos, dando como resultado a un niño prodigio, que busca a sus padres con una luz especial hasta encontrarlos, y hacer que ellos también se encuentren. Un niño que parece seguir un impulso interior, que vive a un ritmo distinto de su entorno, más pausado, en conexión con la fuente suprema. Una reunión providencial al amparo de una magistral sinfonía creada por el muchacho prodigio. Un milagro del amor y de la música. Porque hay que ver la música en todas las cosas de Dios. Una mirada del chico profunda y sincera, directa al mundo, con ojos azules y sonrisa en la menor.

© Javier González Cantarell