Menú Portada
¡Qué fuerte!

Respeto al “Habemus Papam”

Marzo 14, 2013

El sentido del humor no está reñido con la educación y el respeto. Pero a veces, se confunden los conceptos y se cruzan esos límites tan delicados de tal manera que, lo que pretendía ser una simple broma, se convierte en una ofensa. Los católicos ya tenemos Papa: Francisco se ha hecho llamar y es inevitable, viviendo en el país que vivimos, las bromas acerca del nombre, del aspecto y de todo lo que ha rodeado estos días de cónclave, fumatas y quinielas. No pasa nada, siempre y cuando las bromas, los dichos, las fotos y demás genialidades que se le puedan ocurrir al personal estén hechas desde el respeto, insisto. Las redes sociales se han inundado de chascarrillos y fotos que tienen su gracia, incluso mucho arte algunas. Pero siempre hay quien sobrepasa esa línea del respeto a la que me refería al principio y entonces la broma ya no hace tanta gracia.

El papel de la Iglesia

He escuchado y leído auténticas barbaridades sobre los curas estos días y, una vez más, me he mordido la lengua para no provocar una discusión que no llevaría a nada. Pederastia, orgías, abusos, lujo… las bocas se llenan de odio al hablar de ellos. Sí, es cierto, se han dado, se dan y se darán casos pero, lo que no se debe hacer es generalizar y etiquetar a todos por igual porque no es justo. Hay una cúpula que vive envuelta en lujo y poder que, inevitablemente se corrompe, alguna, no toda. Pero también hay una base, a pie de calle, que hace una labor inestimable e increíble que va más allá de toda esa parafernalia de lujo y poder. Curas, monjas, misioneros, voluntarios y todo tipo de gente católica que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Desde una pequeña parroquia con un solo cura a una asociación u ONG. Hay muchísimas personas dentro de la Iglesia Católica que se dedican a hacer el bien y no se merecen el desprecio y el cachondeo del que cree en otra religión o del que, simplemente, no cree en nada. Respeto es la palabra y el respeto es la clave. Si todo se piensa, se dice y se hace desde el respeto, seguramente este mundo marcharía mucho mejor. El Papa es el representante de una religión y merece respeto, él y todos los que creen en ella. En eso consiste una religión, es una fe, una creencia y una opción, no una obligación. Y, como toda opción, si nos gusta, bien y si no, adiós, pero siempre con respeto. 

Soy una mujer cristiana, católica y a veces, cuando puedo, practicante. Así me educaron, en esta fe he crecido y en ella creo y me refugio. Pero también soy una mujer moderna que no entiende ciertas doctrinas e ideas que la Iglesia Católica se empeña en defender. A pesar de eso, mi fe sigue intacta, aunque difiera en ciertos puntos. Pero, que no esté de acuerdo en algunas cosas, no significa que tenga que insultar, difamar o vomitar barbaridades sobre una religión. Por desgracia, esto ocurre con frecuencia y, curiosamente, la intolerancia y la falta de respeto viene de esos que piden eso mismo para ellos.      

 
Rosana Güiza Alcaide