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¡Qué fuerte!

Resaca de la Diada

Septiembre 11, 2014

La sociedad está cansada ya de tanto paripé catalanista y de tanta función independentista. Hastiados y hartos, muy hartos de que una minoría dé tanta lata y se le de tanta relevancia para que puedan llamar la atención. Ayer, día de Cataluña, se aprovecho, un año más, para dar la nota y la dieron. Consiguieron llenar con miles de personas 11 kilómetros en forma de V entre Gran Vía y Diagonal. Pero he llegado a la conclusión de que dan la nota y llaman la atención porque los medios de comunicación les damos la importancia que no merecen. Teniendo en cuenta que la población catalana es de poco más de siete millones y medio y que a la famosa manifestación en V se han apuntado algo más de medio millón, ¿para qué quieren hacer un referéndum si ya tienen ahí la respuesta? El problema está en que los pocos que son, son tan soberbios que hacen más ruido que la mayoría que no quieren ser independientes.

Este verano he estado en algunas poblaciones con fama de independentistas y, sinceramente, no es para tanto. Se ven banderas esteladas en los balcones, sí, algunas, pero en la mayoría no cuelga nada. También hay señeras, como es lógico, ya que es la bandera oficial, pero la estelada, la no oficial, la independentista, también tiene presencia, aunque repito que no la que esperaba. En mis días allí he visto de todo y me han contado de todo. Por ejemplo, que te hablen en catalán y que, al responder en español, rápidamente te repliquen en español, o todo lo contrario, que vuelvan a hablarte en catalán, bien porque les jode, bien por obligación, como me dijo la cajera de un supermercado. 

Contados casos antiespañolistas

La amabilidad y el respeto en los mercados, bares, restaurantes, etc. es digna de cualquier lugar del resto de España así que, los casos antiespañolistas son mínimos y en contadas ocasiones. Allí me explicó un mosso d´escuadra independentista, en una charla totalmente respetuosa, lo que implica ser del Barça y la fuerza y contundencia política independentista que implica apoyar a este equipo. Me explico como, curiosamente, los acérrimos y fanáticos se burlan de los españoles que son del Barça, ya que no entienden el carácter político del equipo.

Me costó creerlo pero es tan cierto como que en el minuto 17.14 de bastantes partidos que se juega en el Camp Nou, cantan algo de independencia en las gradas para conmemorar el año en el que Barcelona cayó frente a las tropas borbónicas y Felipe V abolió las instituciones catalanas. Tan verdad como que este domingo, jugando en casa, lo harán con la señera como equipación contra el Athletic de Bilbao, al que han pedido que jueguen con la ikurriña. ¿Alucinante, verdad? ¿Es o no es para tocar los cojones? Pues esto pasa allí, pero no me cansaré de repetir que sólo entre unos pocos.

Pero, ¿que pasa si esa minoría acude a votar el 9 de noviembre y la mayoría no? Pues nada. No pasará nada porque es una consulta ilegal que se tratará de evitar por todos los medios y tampoco pasara nada porque la Constitución no lo permite. Entonces el batacazo de Artur Mas será monumental, igual que la decepción de los que creyeron y confiaron en él. Es lo que hay. Les guste o no a ese medio millón. La verdad es que la vista aérea de la V es preciosa, espectacular y es una pena que no sea una manifestación de unidad sino de mal rollo, tensión y malestar en una sociedad en la que la mayoría quiere vivir tranquilo, trabajando para salir adelante sin que los Pujoles de turno les roben, como en el resto de comunidades de este maravilloso país en el que vivimos llamado España.

 
Rosana Güiza