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Mensaje en una botella

Regreso al futuro

Abril 23, 2014

Si Marty McFly apareciera en este año 2014, alucinaría en colores y saldría pitando en busca del Dr. Emmet Lathrop Brown (Doc para los amigos). McFly no podría evitar su cara de asombro al descubrir que Google Maps acaba de poner a disposición de sus usurarios un viaje a bordo del DeLorean. “Si alguna vez ha soñado ser un viajero del tiempo como Doc Brown, ésta es su oportunidad”, proclama en su blog esta aplicación de mapas creada por el buscador más utilizado en internet.

A partir de ahora, podremos observar la evolución de determinados lugares en los últimos años gracias a una nueva función que ofrece Street View. Merced al archivo fotográfico que almacena Google desde 2007, año en que la aplicación compartió sus primeros mapas reales, podremos comprobar cómo ha ido evolucionando nuestro entorno. Es decir, podremos viajar al pasado y luego volver al presente.

Los protagonistas de Regreso al futuro ya no serán los que aparecen en la trilogía dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg. Ahora seremos nosotros mismos quienes podamos viajar en el tiempo subidos en el DeLorean DMC-12 que conducían alternativamente Marty McFly y Doc Brown. Ahora seremos nosotros mismos quienes decidamos en qué año situar el marcador de tiempo y, de esa manera, presentarnos en otro momento de la historia.

¿Imaginan que pudiéramos viajar en el tiempo no sólo hasta 2007, sino que pudiéramos estirarlo diez añitos más? Bastaría con retroceder a 1997 para comprobar cómo éramos en la década del despilfarro. Si el DeLorean nos devolviera a ese año, ¿qué pensaría usted al descubrirse dejando generosas propinas como quien deja una herencia o sacando dinero del cajero a destajo como quien atraca una diligencia cargada de dólares en el lejano oeste?

¡Que viva la Pepa!

Tal vez no se descubra usted a sí mismo, pero seguramente descubra a algunos de sus familiares o amigos. ¿Cómo se le quedaría la cara si, al regresar la década de los 90, contemplara la firma de aquella hipoteca millonaria de tantos ceros que no terminaban nunca? ¿Qué sensación experimentaría si, al bajar del DeLorean, volviera a encontrarse con el día del estreno de aquel nuevo coche para el que también tuvo que pedir un préstamo que parecía no tener fin?

Menos mal que ese coche le transportaría horas después hasta el restaurante en el que celebró la Navidadpor todo lo alto. Qué digo por todo lo alto: por mucho más arriba. Aquéllas sí que eran cenas de buen comer y mejor beber: varios platos, postres exquisitos, café, copa y puro. ¡Que viva la Pepa! Y a la hora de la propina, ya ha quedado escrito antes: hay que dejar dinero como si no hubiera un mañana.

Allí no quedaba un duro (que entonces todavía había no había llegado el euro) ni para gasolina. Menos mal que para volver a casa tenemos el DeLorean, que tiene el depósito hasta arriba a base de cáscaras de plátano. Mejor será que subamos al coche, volvamos al presente y olvidemos el pasado. ¿Realmente sería una buena experiencia poder volver al 97? ¿Provocaría efectos secundarios en el presente? Por si acaso, me lo pensaré antes de activar la nueva función de Google Maps.

Como admirador confeso de Marty McFly, tengo dudas del resultado que puede deparar un viaje en el tiempo. Doc Brown describía así las consecuencias de un encuentro entre el yo del presente y el yo del pasado: “El encuentro provocaría una paradoja temporal, lo que produciría una reacción en cadena que seguramente desarticularía el continuo espacio-tiempo y destruiría todo el universo”. Con este panorama, se le quitan a uno las ganas de subir al DeLorean. “Claro, que eso sería en el peor de los casos”, añadía Doc antes de rematar: “La destrucción podría estar localizada y reducida solamente a nuestra galaxia”. Ya me quedo más tranquilo.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero