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No me moverán

Reforma Laboral: Parlamento, calle y tiempo

Marzo 12, 2012

Los debates parlamentarios sobre la Reforma Laboral parecen contradictorios. El Gobierno la defiende diciendo que quiere crear puestos de trabajo, cuando sabe que la Reforma Laboral es condición necesaria, pero no suficiente para crearlos. La oposición la ataca para evitar despidos cuando en la legislatura pasada, siendo la oposición gobierno, el paro se disparó.  

Los ciudadanos pueden estar estupefactos ante estas contradicciones y no entender nada. Conviene, por tanto, aclarar las posturas de manera serena.

Reforma necesaria, difícil de trasmitir

Los expertos y el Gobierno afirman que la Reforma es necesaria. Su razonamiento es el siguiente:
a) En el ranking de rigidez del mercado laboral del Banco Mundial, España figuraba hasta ahora como uno de los mercados laborales más rígidos entre los países desarrollados. La relación entre esta rigidez y la dificultad en crear puestos de trabajo es un clásico de la economía.

b) Cuanto más rígido es el mercado laboral, más tiene que crecer la economía para crear puestos de trabajo. En España para poder disminuir el desempleo hasta ahora el PIB debía crecer más del 2,5%; con la Reforma se espera que baste con el 1% de crecimiento.

c) Eso se debe a que en un mercado rígido los empleadores tardan en animarse para contratar. La razón es que no están dispuestos a comprometerse si, en el hipotético caso de dificultades, no pueden modificar las condiciones de trabajo o reducir plantilla con cierta flexibilidad.

d) En consecuencia, al principio de un ciclo expansivo no están seguros de la duración del mismo y no contratan; luego hacen contratos temporales, hasta que psicológicamente ganan confianza con la economía y contratan de manera indefinida. Si el mercado laboral es flexible los empresarios estarán más dispuestos a contratar antes, porque piensan que si se equivocan su decisión es reversible con menos coste.

Reducir la rigidez del mercado

Y (e): Cuando la economía entra en recesión ocurre lo contrario. En un mercado rígido primero finalizan los contratos temporales y aumenta el desempleo. Cómo el Mercado Laboral es rígido y no se pueden bajar salarios, finalmente se despiden los trabajadores con contrato indefinido; el equilibrio del mercado laboral se logra aumentando el desempleo, no reduciendo salarios por falta de flexibilidad del mercado laboral.

Por tanto, para que el próximo ciclo expansivo cree pronto trabajo hay que reducir la rigidez del mercado. Es lo que pretende la Reforma Laboral. Así los empleadores se animarán antes a contratar y el desempleo bajará de forma más rápida. Eso aumentará la renta de los trabajadores que consumirán, y la economía crecería; es un círculo virtuoso. Por contra, si viene un ciclo económico depresivo antes de despedir se cambiarían las condiciones de trabajo gracias a la Reforma.

Este es el argumento del Gobierno. Un argumento complejo, difícil de trasmitir porque para entenderlo se requiere una cierta formación económica y difícil de aceptar por los trabajadores que, a corto plazo, temen que disminuyan sus defensas. Un temor discutible, porque cuando la empresa no puede reducir costes acaba quebrando y despidiendo y porque la Reforma Laboral facilitaría la recolocación en caso de pérdida de empleo.

Una oposición que aprovecha el miedo

La apuesta de la oposición es aprovechar el miedo de los que pueden ser despedidos cara a las próximas elecciones andaluzas, asturianas y las siguientes, esperando recomponer su figura antes de que se recupere la economía y se empiecen a crear puestos de trabajo. Para ello cuentan, ademas con la convivencia de los sindicatos.

Cómo se ve el argumento de la oposición es más simple, más directo. Más sencillo de comunicar aunque su formulación científica sea menos sostenible y carezca de sensibilidad para con los desempleados

¿Quién ganará? En el parlamento está claro: el PP tiene mayoría absoluta. En la calle pretende hacerlo el PSOE. Pero la calle no es tan importante al principio de la legislatura, el tiempo corre a favor del Gobierno; al menos eso es lo que parece pensar Rajoy.
 
José Ramón Pin es profesor del IESE. Departamento de RR.HH.