Menú Portada
No me moverán

Reforma Laboral la habrá, ¿será eficaz?

Febrero 7, 2010

Supongamos que el documento presentado el viernes pasado fuera útil para impulsar el ‘Pacto Social’. Es mucho suponer. Pero, para que el ministro Blanco no nos acuse de catastrofistas ‘pperos’ hagámoslo ¿Cuál sería la ‘Reforma Laboral’ que apunta?
 
El documento habla de muchas cosas necesarias para dar confianza a los empresarios e inversores en nuestra economía en lo que al mercado laboral se refiere. En ese sentido tiene razón. Dice que hay que: a) mantener la regulación del contrato indefinido y, a la vez, flexibilizar los despidos mediante su abaratamiento en casos particulares; b) reducir la contratación temporal, encareciéndola y controlando su fraude; c) fomentar del contrato a tiempo parcial; d) utilizar empresas privadas en la intermediación laboral reforzando al INEM; e) mejora de la flexibilidad interna como elemento de ajuste a través de los convenios colectivos con, entre otras cosas, el ‘modelo alemán’ de trabajo a tiempo parcial con prestación parcial de desempleo en momentos de crisis; f) eliminar incentivos generalizados, que se han demostrado poco eficientes, y centrarlos en impulsar el trabajo jóvenes con poca formación, victimas de violencia doméstica, discapacitados etc.
 
La reacción de analistas y comentaristas ha sido de desconcierto. Nadie puede decir que no es verdad lo que afirma; pero, tampoco se puede decir como serán las medidas concretas que se desprenden del impulso gubernamental. Dependerá de su concreción a través de la negociación entre los sindicatos, la CEOE y el Gobierno.
 
Lo que si se desprendió de las declaraciones ‘monclovitas’ de unos y otros es que los tres están por firmar algo que puedan presentar como ‘Reforma Laboral’. Por ‘vergüenza torera’ o sentido de responsabilidad, no pueden permitirse el lujo de producir otro fiasco como el de julio pasado.
 

Ejercicios de equilibrista

El documento apunta a una solución ecléctica: todos, en particular CEOE y sindicatos, deben salvar la cara de sus posiciones y todos deben obtener avances en sus aspiraciones ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo conseguir una cosa y la contraria? Con ejercicios de equilibrista en la cuerda floja.
 
Veamos un ejemplo: ¿como abaratar el despido de los trabajadores con contrato indefinido, sin abaratarlo? Fácil: diciendo que no se abarata, a la vez que se abarata. Manteniendo la norma general de los 45 días de indemnización por año de trabajo en despidos individuales improcedentes y, a la vez, flexibilizando la interpretación de las llamadas causas objetivas de despido, especialmente las económicas, que rebajan la cantidad a 33 días o 20 días según los casos.
 
Como los sindicatos querrán que esas vías no se conviertan en un coladero, exigirán garantías para que la interpretación de esas causas sea flexible, pero con rigor. Consecuencia: se redactarán normas, que las autoridades administrativas aplicarán según cada caso; se hará más compleja la legislación laboral; menos clara; más negocio para los abogados laboralistas.
 

Refuerzos necesarios

Un pasito en la buena dirección ¿Suficiente? No lo sé. Cuando un inversor extranjero analiza diferentes lugares donde situar la inversión contempla varios criterios. Uno de ellos es la legislación laboral. Entonces no se anda con sutilezas. La cifra de 45 días por año trabajado seguirá flotando como una barrera en caso de desinversión, una cifra superior a la de otros países alternativos. No entra a considerar las diferentes alternativas de una legislación compleja. Seguirá siendo una cifra disuasoria y la flexibilización alcanzada perderá parte de su capacidad de mejorar la economía.
 
Es solo un ejemplo. Habrá que hacer los mismos equilibrios para reforzar el INEM y permitir la intermediación laboral privada, y así sucesivamente. En resumen, habrá una ‘Reforma Laboral’ legislativamente compleja. Lo que no se sabe es si será todo lo útil que los expertos estiman necesaria.  
 

José Ramón Pin es director de EMBA-IESE