Menú Portada
Los puntos cardinales

Referéndum de Escocia: jaque a Cameron, jaque a la reina

Septiembre 16, 2014

El personal de Buckingham se esfuerza en reiterar que Su Graciosa Majestad mantiene una posición absolutamente neutral respecto del referéndum, al tratarse, según dicen, de un asunto que atañe estrictamente a los escoceses. Sin embargo, el pasado domingo, a la salida de la celebración religiosa en la Iglesia de Crathie, Isabel II señaló que los votantes deben pensar con mucho cuidado sobre su futuro. Con ese simple comentario, la soberana se metía de lleno en una campaña que nunca buscó y a la que le condujo la decisión de su primer ministro. La tradición de las casas de apuestas en el Reino Unido es centenaria, y acaso haya sido esa costumbre la que llevara a Cameron a pactar los términos políticos del futuro de Escocia con su colega escocés, Alex Salmond, así como el desafío de someter la continuidad de Gran Bretaña en la Unión Europa a una consulta que será convocada antes de que concluya 2017. Mañana, a primera hora, abrirán los colegios electorales en la Tierras Altas y quizá al conservador David Cameron le atenace una sensación de ahogo y arrepentimiento.

Desde Downing Street se han adoptado medidas a largo plazo que en política siempre corren el riesgo de ser trastocadas por circunstancias con las que nadie en principió contó. Cameron tenía puesta toda la atención en el futro de la estructura del estado del Reino Unido a partir de la consulta de mañana, pero el asesinato del cooperante David Haines a manos de un carnicero del Estado Islámico que se expresa en un perfecto acento londinense ha venido a añadir otro escenario de problemas al primer ministro. El jefe del Gobierno británico hace frente a retos decisivos para su futuro. Estos son los más inmediatos, sin olvidar las Elecciones Legislativas de la primavera del próximo año, con un cisma en las filas tories y una cada vez más creciente desconfianza en el invento del Ejecutivo de coalición entre conservadores y liberaldemócratas.

Los errores de David Cameron

Aumentan los analistas de Londres que consideran que por alguna razón que sólo él sabe, David Cameron ha alterado el orden, la secuencia de los grandes compromisos políticos. Piensen, por ejemplo, en qué hubiese ocurrido si la consulta para la independencia de Escocia se hubiera convocado después de conocer en referéndum la voluntad de los ciudadanos de continuar en la Unión Europea o abandonar el club de Bruselas. Probablemente el debate fuese totalmente distinto. Si mañana el “sí” triunfa en las urnas, Escocia y la Comisión Europea tendrían que poner en marcha un calendario de negociaciones que algunos calculan en un año y medio, y cuyo resultado debería estar listo antes de que la aplicación de la independencia entrase en vigor en Marzo de 2016 conforme a lo previsto. En esto también Cameron ha optado por convertirse en autor de una experiencia piloto, porque nunca antes una parte de un estado miembro se ha desgajado permaneciendo en el seno de las instituciones europeas como miembro de pleno derecho. En Bruselas hay quienes mantienen que si vence el “sí” a la separación de Londres, Escocia tendría que quedar automáticamente fuera de la Unión, generando un efecto colateral muy negativo en el resto de los estados comunitarios. Así que, visto todo lo anterior, a David Cameron le nublan la vista las casillas de un tablero en el que poco a poco queda abocado al jaque. Como la soberana. Porque Isabel II no quiere parecerse a María Estuardo, la última reina de Escocia.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe internacional de Onda Cero.