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Otras opiniones

Rebeliones populares que no pueden esperar ya ni un solo día

Junio 6, 2010

El veterano y talentudo Raúl del Pozo – ¡qué tiempos aquellos maestro!- cree que los palos en la calle no van a esperar mucho tiempo. El Gobierno ha declarado la guerra a los ciudadanos más indefensos, léase pensionistas, y eso traerá consigo –además de la miseria general que inunda al pueblo-, alguna que otra oblea xacobea.

Argumenta con la Historia. No sé si estará en lo cierto pero yo propongo varias rebeliones populares que tienen justeza democrática porque la tomadura de pelo de la casta política que padecemos tiene que tener un límite.

A título de ejemplo, propongo que los ciudadanos –ahora que cinco millones de ellos están mano sobre mano-, nos manifestemos lo más sonora y contundentemente posible ante aquellos ganapanes que exigen sacrificios en las cosas de comer y ellos siguen recurriendo a los grandes restaurantes y luego nos pasan la cuenta a los pobres.

– Hay que ponerse delante del Ayuntamiento para exigir que los concejales de Madrid dejen los coches oficiales y la parafernalia que les asiste. ¡Qué vayan en Metro que dicen es el mejor de mundo! Y para ellos es gratis.

– Propongo manifestarnos ante el Senado para qué expliquen Sus Señorías qué coño hacen con el mucho dinero que nos cuestan y de paso para qué demonios sirve tanto oropel fatuo, caro e ineficaz.

– Propongo manifestarnos en cada Comunidad Autónoma para que den explicaciones sobre las insoportables mamandurrias que acumulan.

– Propongo manifestarnos ante los miles de entes públicos que sólo sirven para alimentar la corrupción, el nepotismo, el amiguismo y el trinke. Muy especialmente las televisiones autonómicas, locales y demás pesebres para alimentar el ego de los jefes de turno.

– Propongo movilizarnos “ad hoc” ante el alcalde sevillano Monteseirín, el presidente extremeño Fernández Vara, el alicaído Camps (¡vete ya demonio que no haces otra cosa que retardar la alternativa), el conseller Carod Rovira, el director general de Tráfico, un tal Pere Navarro, por jetas en la utilización de sus cargos y en la dilapidación de dinero público.

– Propongo manifestarnos ante el despacho del gallego Núñez Feijoo por utilizar el dinero público para rescatar dilapidaciones privadas como es el caso de la Fundación Cela y otras cosas.

– Propongo manifestarnos ante el despacho de la delegada del Gobierno en Extremadura por utilizar a la Guardia Civil como si fueran sus chachas particulares. ¡Dimite ya caradura!

– Propongo manifestarnos “ad hoc” ante el despacho del concejal comunista de Madrid, Ángel Pérez, que no para de piarlas y luego después de haberse pasado toda una vida conduciendo un metro ahora no renuncia a su coche oficial y su escolta como si fuera un estadista. Y de paso también en el de Zerolo, otro que tal baila. Y de paso también en el de Ana Botella para que nos explique cuánto se gastó en su despacho de concejala.

La lista sería infinita. Esto tiene difícil arreglo. Quizá por ello Rajoy  esté pensando tanto en llegar a La Moncloa. Pero con lo anterior sería suficiente porque el resto de los mamandúrricos tomaría nota. Ya sé que los lectores conocen casos a mansalva.

No estaría mal que nuestro director abriera una sección donde denunciar a estos caraduras que, además de haber llevado a España a la ruina, encima nos quieran sacar los ojos, mearse dentro y nos obligan a decir que llueve.

¡Ya está bien majetes!

Graciano Palomo es periodista, analista político y editor de Ibercampus.es